El Gobierno cubano necesitó una nueva resolución, varias tablas y una larga explicación burocrática para anunciar una supuesta mejora salarial que no cambia la realidad de los peloteros del país. Detrás de los porcentajes presentados como estímulos y de los pagos temporales destinados a la Serie Nacional y la Liga Élite, permanece intacta la cifra que realmente importa. El ingreso básico mensual de un jugador de la principal competencia cubana seguirá siendo de 3,725 pesos, exactamente la misma cantidad establecida hace más de cinco años.
Al cambio de 660 pesos por dólar vigente este sábado en el mercado informal, ese salario representa 5.64 dólares. Esa es la remuneración estable que el sistema deportivo cubano considera suficiente para un atleta que debe entrenar, viajar, competir durante meses y responder por los resultados de su provincia mientras enfrenta las mismas carencias que golpean al resto de la población.
La Resolución 12/2026 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, publicada el 17 de julio en la Gaceta Oficial, establece un estímulo del 40 por ciento para los jugadores regulares durante la Serie Nacional, un 30 por ciento para suplentes y reservas y un ingreso adicional de 5,000 CUP mensuales para quienes participen en la Liga Élite. Presentadas sin contexto, las cifras pueden parecer parte de una reforma importante. Una lectura completa del documento demuestra que el Gobierno vuelve a maquillar la pobreza con porcentajes calculados sobre salarios que ya han perdido casi todo su valor.
El ingreso básico de un miembro de la Serie Nacional permanece congelado en 3,725 CUP. Tampoco aumentan los pagos correspondientes a las primeras cinco categorías deportivas. La única subida directa dentro de la estructura del béisbol beneficia a las reservas, cuyo salario pasa de 2,400 a 3,210 CUP.
Ese incremento tampoco representa un tratamiento especial para el deporte nacional. El propio Gobierno fijó en 3,210 CUP el nuevo salario mínimo del país. Las reservas de la Serie Nacional cobrarán exactamente el mínimo legal, mientras un jugador inscrito como miembro del equipo principal recibirá apenas 515 pesos más.
Cuando comenzó a aplicarse la escala anterior en enero de 2021, los 3,725 CUP de un pelotero estaban 1,625 pesos por encima del salario mínimo de entonces, fijado en 2,100. Con la nueva actualización, esa diferencia queda reducida a menos de la tercera parte. El Gobierno mantuvo congelado el ingreso del atleta mientras elevaba nominalmente el mínimo nacional y dejaba que la inflación destruyera el poder adquisitivo de ambos.
La dimensión del problema se entiende mejor lejos de las tablas oficiales. En uno de los mercados monitoreados por 14ymedio, un cartón de huevos costaba 3,000 CUP el 12 de julio. El litro de aceite se vendía en 2,000, la libra de arroz en 320, la de pollo en 680 y la de frijoles negros en 360.
Con todo el salario de un mes, un jugador de la Serie Nacional puede comprar un cartón de huevos y poco más de dos libras de arroz. También podría escoger un litro de aceite, dos libras de pollo y una libra de arroz. No puede comprar juntos un cartón de huevos y un litro de aceite porque ambas cosas cuestan 5,000 pesos, casi 1,300 más que su ingreso básico.
Esa es la consideración que recibe un atleta del principal campeonato del país. Se le exige alimentación adecuada, descanso, disciplina, preparación física y rendimiento, pero se le paga una cantidad que no alcanza para cubrir dos de los productos más elementales de cualquier hogar cubano. La contradicción no parece preocupar a quienes redactan resoluciones desde oficinas donde el deporte nacional sirve para discursos, actos políticos y campañas propagandísticas.
El salario de un pelotero cubano y los estímulos de la Serie Nacional
La principal novedad para la Serie Nacional es el estímulo mensual del 40 por ciento para los jugadores regulares y del 30 por ciento para suplentes y reservas. Un pelotero con ingreso básico de 3,725 CUP recibiría otros 1,490 si es considerado regular. Durante los meses del campeonato cobraría 5,215 CUP, equivalentes a 7.90 dólares al cambio informal utilizado como referencia.
Una reserva con salario de 3,210 CUP sumaría 963 y llegaría a 4,173, poco más de seis dólares. El Gobierno presenta esos porcentajes como una mejora, pero el resultado final sigue siendo una remuneración miserable para atletas que sostienen una competencia de alcance nacional.
Incluso con el estímulo completo, los 5,215 CUP de un jugador regular apenas alcanzan para comprar un cartón de huevos y un litro de aceite. Después de ambas compras quedarían 215 pesos, una cantidad insuficiente para pagar una libra de arroz a los precios consultados.
El complemento tampoco transforma el salario básico porque desaparece cuando termina la Serie Nacional. El texto precisa que se entregará durante el tiempo de duración del campeonato. Una vez concluido el torneo, el pelotero regresa a los mismos 3,725 CUP que recibe desde 2021, aunque los precios sigan subiendo y el peso continúe perdiendo valor.
Tampoco se trata de un pago automático. La resolución lo condiciona al desempeño, la condición de regular o suplente y la disciplina del jugador. No explica quién realizará esa evaluación cada mes, qué tratamiento tendrán los lesionados, en qué momento un regular puede ser reclasificado ni cuáles conductas podrían provocar la reducción o retirada del dinero.
La palabra disciplina tiene un peso particular dentro del deporte cubano. Durante décadas ha sido utilizada para castigar opiniones, controlar comportamientos y decidir quién puede representar al país o acceder a determinadas oportunidades. Ahora también aparece vinculada a un estímulo económico que puede resultar insignificante en dólares, pero necesario para un atleta que cobra menos de lo que cuestan un cartón de huevos y un litro de aceite.
Los pagos adicionales de la Liga Élite son temporales
La Liga Élite recibe el mayor complemento de la resolución. Sus jugadores cobrarán 5,000 CUP mensuales adicionales mientras formen parte del torneo. Un atleta ubicado en la categoría cinco pasaría de 3,725 a 8,725 CUP.
La cifra representa apenas 13.22 dólares al cambio informal. Es el ingreso más alto contemplado para un pelotero común dentro del nuevo esquema y ni siquiera llega a 14 dólares mensuales. El director del equipo recibirá 3,000 CUP adicionales, mientras entrenadores, médicos, fisioterapeutas, psicólogos y delegados cobrarán otros 2,000 durante la competencia.
Cuando termine la Liga Élite, también terminarán esos pagos. El Gobierno no garantiza una mejor remuneración estable ni modifica la base económica del atleta. Entrega un complemento mientras necesita al jugador sobre el terreno y lo devuelve después al mismo salario empobrecido.
Una estimación del economista Javier Pérez Capdevila, divulgada en junio por elTOQUE, calculó en 96,060 CUP el costo mensual de una canasta de bienes y servicios esenciales en Cuba. Tomando esa referencia, los 3,725 CUP del pelotero cubren apenas el 3.9 por ciento de las necesidades calculadas para un mes.
Durante la Serie Nacional, con el estímulo del 40 por ciento, el ingreso alcanzaría para cubrir el 5.4 por ciento. Incluso los 8,725 CUP correspondientes a un jugador de la Liga Élite representarían solamente el 9.1 por ciento.
Un miembro de la Serie Nacional necesitaría reunir casi 26 salarios básicos completos para pagar una sola vez esa canasta mensual. Tendría que pasar más de dos años sin gastar un peso en comida, transporte, ropa, electricidad o cualquier otra necesidad. Un jugador de la Liga Élite requeriría alrededor de 11 meses de ingresos, siempre que permaneciera todo ese tiempo cobrando el complemento temporal.
Premios individuales y colectivos sin aumentos
El desprecio económico también aparece en los premios individuales. La nueva resolución mantiene sin cambios las cantidades establecidas en diciembre de 2020, como si durante estos años el peso cubano no se hubiera desplomado y los precios no se hubieran multiplicado.
Un jugador que participe en al menos el 70 por ciento de los encuentros de su equipo recibirá 5,000 CUP una vez concluida la Serie Nacional. La misma cantidad corresponde a los lanzadores que cumplan determinados requisitos de entradas, victorias, apariciones o salvamentos.
Los líderes de bateo, pitcheo, jonrones, carreras impulsadas, anotadas y bases robadas reciben 1,000 CUP por cada indicador. Esa misma cifra está destinada al Jugador Más Valioso y al Novato del Año.
Ser elegido el mejor pelotero de toda la temporada cubana vale 1.52 dólares. El premio no alcanza para comprar medio cartón de huevos ni dos libras de pollo. Después de meses de preparación, viajes, juegos y exigencias, la recompensa oficial para el atleta más destacado del campeonato equivale a poco más de tres libras de arroz.
Los premios colectivos conservan el mismo nivel de pobreza. El equipo campeón recibe una bolsa de 65,000 CUP, el segundo lugar 45,000 y el tercero 30,000. Ese dinero debe repartirse entre todos los jugadores y el cuerpo de dirección mediante el procedimiento establecido por el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación.
Los 65,000 CUP no corresponden a cada integrante del campeón. Constituyen el fondo completo para distribuir entre decenas de personas y equivalen a 98.48 dólares al cambio informal. Todo el premio destinado al mejor equipo de Cuba no llega a los cien dólares.
Mientras el salario mínimo aumentó nominalmente un 52.9 por ciento respecto a 2021, ninguno de esos premios subió un solo peso. La inflación convirtió cantidades que ya eran insuficientes en pagos prácticamente simbólicos, pero el Gobierno decidió mantenerlas y presentarlas otra vez como parte de una política de atención a los atletas.
La resolución también incrementa los ingresos adicionales para deportistas activos con varias medallas internacionales. Esos beneficios alcanzan a un grupo reducido y dependen de resultados en Juegos Olímpicos, campeonatos mundiales, Juegos Panamericanos o Centroamericanos y del Caribe. No cambian la vida del pelotero que sostiene la Serie Nacional ni resuelven las carencias cotidianas de quienes juegan en estadios deteriorados, viajan en condiciones precarias y entrenan sin los recursos mínimos del deporte moderno.
El sistema cubano utiliza al béisbol como símbolo nacional cuando necesita exhibirlo, pero trata a sus protagonistas como mano de obra barata. Les exige lealtad, disciplina y sacrificio mientras les paga salarios que no cubren ni una fracción de sus necesidades básicas. Cuando esos mismos jugadores buscan contratos fuera de la isla, el discurso oficial los acusa de abandonar el país, de traicionar al deporte que los formó o de dejarse seducir por el dinero.
La realidad publicada por el propio Gobierno explica por qué se marchan.
No se van porque les falte amor por Cuba ni porque desconozcan la historia de la Serie Nacional. Se van porque un atleta no puede construir una vida cobrando 5.64 dólares al mes. Se van porque la camiseta no alimenta a sus hijos, la propaganda no compra medicinas y los discursos sobre dignidad no pagan un cartón de huevos.
La nueva escala no constituye una transformación. Es otro ejercicio de maquillaje oficial para esconder detrás de porcentajes una remuneración que continúa siendo ofensiva. El 40 por ciento suena importante hasta que se descubre que se calcula sobre un salario de 3,725 pesos. Los 5,000 CUP de la Liga Élite parecen una recompensa hasta que se convierten en 7.58 dólares adicionales.
El Gobierno cubano puede publicar nuevas resoluciones y llenar páginas con categorías, estímulos y condiciones. No puede borrar la cuenta que cualquier familia hace en el mercado. Un pelotero de la Serie Nacional dedica un mes completo a entrenar, jugar, viajar y representar a su provincia, pero su salario básico no le permite comprar al mismo tiempo un cartón de huevos y un litro de aceite.
Todo lo demás es propaganda.

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