Los Marlins tendrán que definir quién cerrará los partidos, cuánto invertirán en conservar a sus relevistas y qué oportunidades recibirán Ronny Henríquez y Michael Petersen. El bullpen reúne varias de las decisiones del invierno para Miami, que prepara la próxima temporada sin Pete Fairbanks.
El derecho es agente libre y no regresará al equipo. Su trabajo con los Marlins lo dejó en posición de buscar un contrato en el mercado. La relación con el cuerpo de dirección tampoco terminó en los mejores términos, con un intercambio tenso durante el último partido de la campaña.
Su salida abre una vacante en las últimas entradas, pero Miami tiene otros asuntos que resolver antes de establecer las funciones de cada lanzador. Cuatro relevistas llegan al arbitraje con una proyección conjunta de 10.75 millones de dólares para 2027.
Spotrac estima un salario de 4.75 millones para Anthony Bender, 3.7 millones para Calvin Faucher, 1.3 millones para Víctor Vodnik y un millón para Andrew Nardi. Los montos definitivos dependerán de las negociaciones, aunque esas cifras permiten dimensionar el costo de mantener al grupo.
Bender y Faucher concentran 8.45 millones de la proyección. Conservar a ambos supondría dedicar una parte importante del presupuesto del relevo a dos brazos conocidos, mientras la organización evalúa si necesita contratar a un cerrador.
Miami también puede buscar ayuda para los episodios intermedios y entregar el noveno a uno de sus lanzadores. Esa alternativa daría más oportunidades al personal disponible, aunque obligaría a reorganizar el trabajo previo al cierre y a contar con opciones para los días de descanso.
Los Marlins tienen en Ronny Henríquez una de sus opciones internas
Ronny Henríquez es uno de los nombres que debe entrar en esa discusión. Con la salida de Fairbanks, tendrá espacio para competir por una función de mayor responsabilidad dentro del bullpen, junto a Petersen y los relevistas que permanezcan en el roster.
La decisión dependerá de cómo quede conformado el grupo. Si Miami incorpora a un cerrador, podrá utilizar sus alternativas internas para preparar el camino hasta el noveno. Si busca la respuesta dentro del equipo, tendrá que cubrir también los episodios que antes atendía el lanzador elegido para terminar los encuentros.
Petersen llega a esa evaluación después de una campaña de 65 apariciones, con efectividad de 3.02 en 65 entradas y dos tercios. Su capacidad para conseguir ponches fue uno de sus principales recursos durante 2026.
El derecho retiró por esa vía al 30.1 por ciento de los bateadores que enfrentó. Ese porcentaje ofrece un argumento para utilizarlo en situaciones de presión, especialmente cuando se necesita un out sin poner la pelota en juego.
También registró un FIP de 3.13, una medida que se concentra en ponches, boletos y jonrones permitidos. La cercanía con su efectividad respalda los resultados de la temporada, por la que FanGraphs le acreditó 1.5 victorias sobre reemplazo.
Su margen de mejora está en el control. Petersen concedió boletos al 10.8 por ciento de sus rivales, una frecuencia que puede complicar el trabajo con ventajas estrechas. Limitar esas bases por bolas será importante si recibe más oportunidades en las últimas entradas.
Henríquez y Petersen forman parte de las alternativas, mientras los casos de Bender, Faucher, Vodnik y Nardi determinarán cuánto del bullpen actual seguirá en Miami. La continuidad de esos cuatro también influirá en los puestos disponibles para nuevas incorporaciones.
Por delante quedan las negociaciones de arbitraje y la búsqueda de refuerzos. Los Marlins necesitan cubrir el puesto que deja Fairbanks y establecer quiénes tendrán la pelota antes del noveno inning, con Henríquez y Petersen entre los brazos que pueden ganar protagonismo en 2027.

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