Yuli Gurriel necesitó cuatro partidos para dejar una actuación sobresaliente en su primera Serie Divisional. Frente a los Medias Rojas, en 2017, el cubano conectó nueve hits en 17 turnos y terminó con promedio de .529. Houston ganó la serie por tres juegos a uno, con el inicialista entre sus bateadores más difíciles de retirar.
Su producción incluyó un doble y un triple, además de siete sencillos. Terminó con porcentaje de embasado de .556, slugging de .706 y OPS de 1.261. Aunque no conectó jonrones, su capacidad para poner la pelota en juego y alcanzar las bases aportó continuidad a la ofensiva de los Astros.
El desempeño resulta especialmente llamativo por la manera en que distribuyó sus conexiones. Gurriel terminó con más hits que outs en sus turnos oficiales: nueve imparables frente a ocho ocasiones en las que fue retirado. En una serie de apenas cuatro encuentros, esa frecuencia le permitió mantener una presencia constante en circulación.
El tercer juego dejó su actuación individual más visible. En Fenway Park, Yuli bateó de 4-4, con cuatro sencillos, y empató la marca de la Liga Americana para más hits de una base en un partido de Serie Divisional. Houston perdió aquel encuentro, pero el cubano sostuvo su producción.
Yuli Gurriel mantuvo el contacto hasta el partido decisivo
La derrota del tercer juego extendió la serie y dio a Boston una oportunidad de regresar a Houston. Gurriel volvió a responder en el cuarto encuentro: abrió su actuación ofensiva con un triple y un doble, enlazando seis turnos consecutivos con hit entre ambos partidos.
La secuencia permite apreciar que su aporte fue más amplio que aquella jornada perfecta. A los cuatro sencillos del día anterior añadió dos extrabases, obligando al pitcheo de los Medias Rojas a enfrentar a un bateador que estaba encontrando distintas maneras de producir.
Los Astros completaron la clasificación y Gurriel cerró la serie con nueve imparables. Su línea ofensiva ofrece un ejemplo de una contribución que puede quedar menos expuesta cuando una alineación también dispone de grandes jonroneros: embasarse repetidamente, extender entradas y reducir las posibilidades del rival de resolver el orden al bate con rapidez.
Aquella Serie Divisional fue parte del primer recorrido de Yuli por los playoffs de Grandes Ligas. Frente a Boston, su experiencia como bateador se tradujo en contacto sostenido y un promedio superior a .500. Los cuatro sencillos en Fenway quedaron en el registro histórico; los nueve hits de la serie explican mejor la dimensión completa de su trabajo.

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