Antes de terminar la postemporada de 2020 convertido en uno de sus grandes protagonistas, Randy Arozarena dejó una advertencia contra los Yankees. En aquella Serie Divisional, el cubano bateó para .421 y conectó tres jonrones en cinco partidos. Nueva York encontró dificultades para retirarlo desde el primer encuentro hasta el último.
Arozarena produjo ocho hits en 19 turnos, anotó cinco carreras y terminó con porcentaje de embasado de .476. Su slugging alcanzó .895 y el OPS quedó en 1.371, números que reflejan tanto la frecuencia de sus conexiones como el daño que provocaron.
El escenario también distinguió aquella serie. Debido al formato utilizado durante la pandemia, los Rays y los Yankees se enfrentaron en Petco Park, en San Diego. Allí, lejos de los estadios habituales de ambos clubes, Randy comenzó a construir una actuación que terminaría ocupando un lugar importante en la historia de octubre.
Su primer jonrón llegó ante Gerrit Cole en el juego inaugural. Al día siguiente volvió a sacar la pelota, esta vez contra Deivi García, y en el tercer encuentro castigó a Masahiro Tanaka. Fueron tres partidos consecutivos con cuadrangular frente a tres abridores diferentes.
Randy Arozarena sostuvo la ofensiva de Tampa Bay
La secuencia de jonrones tuvo valor dentro de una serie muy disputada. Los Yankees ganaron el primer encuentro, Tampa Bay respondió con dos victorias y Nueva York obligó a jugar un quinto partido. Los Rays necesitaron cada una de sus armas para superar a un rival que no cedió fácilmente.
Arozarena había disputado solamente 23 juegos durante la temporada regular de aquel año. Llegó a los playoffs con siete cuadrangulares en 64 turnos oficiales y trasladó esa producción al enfrentamiento contra los Yankees, donde sus tres vuelacercas fueron solitarios. Por eso terminó la serie con tres impulsadas, aunque su contribución ofensiva fue más amplia que ese total.
El desenlace perteneció a otro bateador. Mike Brosseau conectó el jonrón decisivo contra Aroldis Chapman en el octavo inning del quinto juego, y Tampa Bay ganó 2-1 para avanzar. El batazo cerró una serie en la que Randy había sido una amenaza constante.
Su actuación contra Nueva York merece recordarse por separado de lo que hizo después. Ocho hits, tres jonrones y un promedio superior a .400 en una serie que llegó al límite fueron una contribución decisiva. Cuando los Rays dejaron atrás a los Yankees, Arozarena ya había demostrado que podía sostener su producción frente al pitcheo de postemporada.

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