El 25 de junio, los Medias Rojas de Boston tenían el peor récord de la Liga Americana y recibían a los Yankees con 14 derrotas más que victorias. Tres meses después, viajarán al Bronx para disputarles el pase a la Serie Divisional, tras una recuperación que comenzó precisamente con una barrida de cuatro encuentros ante Nueva York.
Boston terminó la temporada regular con balance de 87-75, después de ganar 55 de sus últimos 84 partidos. Según las notas de prensa del club, ningún equipo de las Grandes Ligas jugó mejor durante ese tramo, en el que los Medias Rojas pasaron de ocupar el fondo de la liga a asegurar su segunda participación consecutiva en la postemporada.
La magnitud de la recuperación se aprecia al revisar sus antecedentes. De acuerdo con el informe de Boston, solo otros tres conjuntos habían alcanzado los playoffs después de caer al menos 14 juegos por debajo de .500, los Bravos de Boston de 1914, los Piratas de Pittsburgh de 1974 y los Astros de Houston de 2005. Los Medias Rojas se incorporaron a esa lista tras una primera parte del calendario en la que perdieron 46 de sus primeros 78 compromisos.
La serie de junio contra los Yankees produjo cuatro victorias con marcadores de 6-3, 6-1, 4-1 y 5-4, esta última en diez entradas. Poco después, el 3 de julio, Boston comenzó una racha de 15 triunfos que igualó el récord de la franquicia y contribuyó a un mes que terminó con 21 victorias en 25 encuentros.
Los Medias Rojas cambiaron su temporada desde el montículo
La recuperación tuvo un respaldo concreto en el pitcheo. Antes de aquella barrida frente a Nueva York, Boston presentaba una efectividad colectiva de 3.82; desde el 25 de junio hasta el cierre del calendario, sus lanzadores trabajaron para 3.28. Al mismo tiempo, la ofensiva pasó de producir 3.94 carreras por partido a 4.55, una mejoría que dio mayor margen a un cuerpo de serpentineros que terminó entre los mejores de MLB.
Sonny Gray encabezó la rotación con 18 victorias, cifra con la que lideró la Liga Americana y compartió la cima de las Grandes Ligas. Su efectividad de 2.72 contribuyó a que Boston completara la campaña con promedio colectivo de 3.54, tercero entre los 30 equipos.
Detrás de los abridores, el bullpen lideró las Mayores con efectividad de 3.00 y WHIP de 1.17. Aroldis Chapman aportó 35 salvamentos, mientras el equipo ganó 72 de los 74 partidos en los que llegó con ventaja al concluir el séptimo inning. Esa capacidad para conservar diferencias permitió sostener el avance durante la segunda parte de la temporada.
Boston también encontró victorias en encuentros que comenzaron cuesta arriba. Sus 38 triunfos después de estar en desventaja fueron la tercera mayor cantidad de la Liga Americana, y su ofensiva encabezó el circuito en carreras anotadas desde el noveno episodio en adelante. La recuperación en la clasificación estuvo acompañada por esa producción en los finales de los juegos.
Ahora, el rival que estuvo en el comienzo de aquel cambio puede ponerle fin a la temporada. Los Yankees ganaron siete de los 13 enfrentamientos entre ambos este año y tendrán la ventaja de disputar toda la Serie de Comodines en casa. Allí eliminaron a Boston en 2025, cuando los Medias Rojas ganaron el primer partido y perdieron los dos siguientes.
El primer encuentro está programado para este martes 29 de septiembre a las ocho de la noche en Yankee Stadium. Boston necesita dos victorias para avanzar a una Serie Divisional frente a Tampa Bay, después de una campaña en la que debió remontar desde un 32-46 para conseguir esta oportunidad. Usted podrá escuchar el partido en Radio Martí, en una transmisión exclusiva para Cuba.

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