No ha sido por falta de esfuerzo que los Miami Marlins han perdido ocho juegos consecutivos. La mayoría de esos encuentros han sido muy disputados, con siete de las ocho derrotas decididas por dos carreras o menos. Sin embargo, la caída 5-3 del martes ante los Houston Astros se definió, según el mánager Clayton McCullough, porque «nos dispararnos en el pie un par de veces».
Todo comenzó en la quinta entrada. Con Tyler Phillips aún en el montículo, Lucas Spence fue retirado para el primer out del inning, pero el noveno bate Christian Vázquez llegó a base tras un error en tiro de Javier Sanoja. McCullough decidió retirar a Phillips para evitar que enfrentara por tercera vez al tope del lineup de Houston.
El relevista Tyler Zuber entró para conseguir los últimos dos outs del episodio y, en principio, hizo su trabajo. Retiró a Jeremy Peña con un rodado y ponchó a Yordan Álvarez, pero un wild pitch impidió completar el tercer out. Acto seguido, Isaac Paredes castigó el error con un jonrón de tres carreras que puso el marcador 5-1, ventaja que Houston no volvería a perder.
«Es muy difícil regalar outs extras a un rival y ellos supieron aprovecharlo», señaló McCullough.
En total, Phillips trabajó 4.1 entradas, permitió tres carreras (dos limpias), cinco imparables —incluido un jonrón—, otorgó un boleto y ponchó a dos bateadores. El derecho abrió el encuentro permitiendo un cuadrangular de Jeremy Peña y, en la segunda entrada, concedió un doble impulsor a Lucas Spence, que puso el marcador 2-0.
«Lancé un pitcheo de porquería a Peña», dijo Phillips con franqueza después del juego. «Me comprometí demasiado con el lanzamiento, traté de darle mucho giro y terminó justo en el centro de su bate. Luego, el boleto al primer bateador de la segunda entrada fue inaceptable. Después permití un hit a un jugador que ni conocía, bien por él. No puedes llegar a cuenta llena tratando de evitar el boleto y dejar un lanzamiento en la zona. Después de eso sentí que me asenté bien e hice los pitcheos cuando los necesitaba.»
En 25 apariciones (10 como abridor) esta temporada, Phillips registra 3.52 de efectividad, 4.55 de FIP, 6.58 ponches por cada nueve entradas (K/9) y 4.08 boletos por cada nueve innings (BB/9). En cinco de sus diez aperturas ha completado al menos cinco entradas y, con 77.2 innings lanzados, está a punto de superar el máximo de su carrera en una temporada.
«Antes del Juego de Estrellas sentía el brazo un poco cansado», explicó Phillips. «Cuando te acercas al límite de entradas, el brazo empieza a pasar factura, pero no me sentía mal. Salí al montículo listo para lanzar. He estado cuidando mi cuerpo y trabajando muy bien con los trainers. Si hubo algo de fatiga esta noche, probablemente fue por los nueve días sin lanzar. A mí me gusta lanzar al estilo antiguo, ir profundo en los juegos. Si dependiera de mí, lanzaría 130 pitcheos cada salida. No me importa si el brazo está cansado; simplemente haces tu trabajo hasta que te quiten la pelota.»
Por segunda noche consecutiva, la ofensiva de Miami volvió a poncharse más de diez veces. Después de acumular 14 ponches el lunes, el martes terminó con 13. Xavier Edwards y Joe Mack fueron retirados tres veces por la vía del ponche. Para Edwards fue la primera ocasión esta temporada en la que se poncha tres veces en un mismo juego. Además, los Marlins se fueron de 8-0 con corredores en posición de anotar.
Gran parte del mérito también fue para el abridor japonés Tatsuya Imai, quien lanzó seis entradas, permitió una carrera, cuatro imparables y ponchó a ocho. La única anotación que permitió llegó en el quinto episodio con un doble impulsor de Kyle Stowers, que remolcó a Otto López desde la primera base.
Joe Mack intentó despertar la ofensiva en la séptima entrada con un jonrón de dos carreras, su noveno de la temporada y el segundo en juegos consecutivos. En 58 encuentros, el receptor batea para .243/.301/.438/.739, con nueve cuadrangulares, 28 carreras impulsadas y un wRC+ de 101.
Además, Mack retiró a un corredor intentando robar por 18.ª ocasión esta temporada, igualando al receptor de los Milwaukee Brewers, William Contreras, como líder de las Grandes Ligas en corredores atrapados robando.
«Es muy bonito escuchar eso», comentó Mack sobre el liderato. «Le doy mucho crédito al departamento de receptores. Craig Driver trabaja con nosotros todos los días y me ayuda a recibir buenos lanzamientos para tirar, o incluso a sacar outs cuando el pitcheo no es el ideal. Solo trato de ser un atleta y hacer todo lo posible para ayudar al equipo.»
Con la derrota, los Marlins cayeron a 52-50, apenas dos juegos por encima de .500. Según FanGraphs, sus probabilidades de clasificar a la postemporada, que superaban el 50% a principios de mes, descendieron hasta 17.8% antes de la jornada del miércoles.
A pesar del difícil momento, McCullough envió un mensaje de confianza a la afición.
«Los que quieran bajarse del barco, yo no lo haría. Quédense con nosotros. Vamos a salir de esto. Todavía queda muchísimo béisbol por jugar.»
Los Marlins buscarán poner fin a la racha de ocho derrotas consecutivas este miércoles, cuando su as Sandy Alcántara suba al montículo. El primer lanzamiento está programado para las 8:10 p.m. (hora del Este).

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