El olor de la barrida se esparció por el estadio apenas visitado de la capital. No tenían los habitantes de la urbe muchos motivos más allá de la esperanza, para acudir al escenario que anunciaba un terrible desenlace.
Carlos Juan Viera portaba en su mano de lanzar el cuño de los malos augurios para impreganarlos en cada pelota y enviarlos al home amenazantes. Yandi Molina no sería rival para él. Sólo dos outs logró sacar el joven desprovisto de control y asaltado por los nervios.
Otro joven se encargó del Box y peleó sin complejos con poco que perder en un partido patas arriba desde el mismo primer ining. Si las tres carreras del comienzo se tornaban un cubo de agua fría regado por el club house, el jonrón de Danel Castro poniendo la cuarta significaba el ultimátum para Anglada.
Y tanto lo fue que los azules salieron con el cuchillo entre dientes a la riposta y descontaron dos con doblete del refuerzo Calderón y hit impulsor de Yhosvani Peñalver. En la cuarta Cepeda recordó su vocación de mago y la desapareció por el izquierdo para alegrar a su nueva casa y hacer brotar otra vez la alegría de quienes quedaron a ver la obra.
Peñalver protagonista se encontró nuevamente la oportunidad de mover el marcador y con un hit de oro puso la amnistía y par de inings más tarde desató la locura con su tercer imparable ante el mismo Viera y su cuarto remolque del partido poniendo la ventaja definitiva el día de la redención industrialista.
Ya no estaba Carlos Juan cuando en la octava se soltaron los bates de casa y dejaron salir uno tras otro los batazos como desahogo de la incómoda posición y la derrota en la subserie ante los campeones nacionales cuando se esperaba de ellos otra cosa.
Quizá el jonrón de Alomá significó el paralelismo con esa ira desatada y en alguna medida esperanzadora, pero ya no hacía falta para que Frank Ernesto Herrera coleccionara su tercer triunfo. Andy Amauri Rodríguez al rescate no dio licencias a los cinco oponentes que lo amenazaron madero en mano, salvando por decimoquita ocasion en la serie.
La derrota cienfueguera a manos de los líderes camagüeyanos ponía la guinda para los Capitalinos que abandonaban por medio juego el angustioso fondo de la tabla mas las tres rayitas que los separan de los tuneros y la clasificación ,se anudan en la garganta cuando queda muy poco por jugar.
La suerte està echada para nosotros. Nos queda El derecho Al pataleo y esperar tiempos mejores. Se impone una renovación pero igual la necesita El bb cubano que huele a viejo.
1 comentario
La suerte està echada para nosotros. Nos queda El derecho Al pataleo y esperar tiempos mejores. Se impone una renovación pero igual la necesita El bb cubano que huele a viejo.