
Por : Anderson Vargas.
En 1962, un cubano nativo de Holguín hacía su debut en la liga venezolana de Béisbol Profesional con los Industriales de Valencia: su nombre era Diego Seguí. El antillano, de 25 años en ese entonces, dejó récord de 14-4 y 2.64 de efectividad en un total de 19 juegos (12 de los cuales fueron completos), mostrando el talento infinito que traía de la isla y titulandose ese año con el equipo industrial, en la final frente a los Leones del Caracas.
Tardó un poco en volver a la liga. Debido a sus compromisos en Estados Unidos, cuatro años después regresó, esta vez con los Leones del Caracas, convirtiéndose en uno de los mejores lanzadores foráneos que pasaron por el circuito venezolano.
Seguí es el lanzador más ponchador en la historia de LVBP (941), también es líder en efectividad vitalicia (2.76) y sublíder en victorias (95). Además, llegó a completar 68 de sus 167 aperturas (trabajó en total 213 partidos)
El lanzador nativo del oriente cubano se desempeñó con Industriales del Valencia, Leones del Caracas, Llaneros de Portuguesa y Tigres de Aragua a lo largo de 15 temporadas
Tales logros lo llevaron a ser el primer cubano en ser exaltado al Salón de la Fama y museo del Béisbol Venezolano en el 2003.
En Grandes Ligas dejó números llamativos, también en 15 años de recorrido. Seguí debutó en el Big Show en 1962 con los Atléticos de Kansas City y ya para 1977, año en que dijo adiós al máximo nivel, había cosechado 92 victorias, en una carrera que casi siempre la vivió saltando constantemente de la rotación al el bullpen y viceversa. Su efectividad quedó fijada en 3.81, destacando el título en dicha estadística allá por el lejano 1970 (2.76 ERA). Seguí lanzó 1807.2 inings, repartidos entre Atléticos de Kansas City, Senadores de Washington, Atléticos de Oakland, Pilots de Seattle, Cardenales de San Luis y Medias Rojas de Boston.
Una de las glorias que casi nadie habla.
Hasta la próxima.