Aroldis Chapman lleva más de una década siendo uno de los nombres más temidos cuando la puerta del bullpen se abre. El zurdo de Holguín, que construyó su legado a base de rectas supersónicas y miradas intimidantes, parecía entrar en una nueva etapa tras su paso por Pittsburgh en 2024. Aquella temporada no fue mala, con 68 apariciones y casi 100 ponches, pero sí mostró un Chapman con altibajos y una efectividad más alta de lo acostumbrado. Sin embargo, lejos de anunciar su declive, ese año le sirvió de preparación para lo que hoy vive con Boston: un renacer en 2025 a sus 37 años que lo ha devuelto a la élite del béisbol.
Los números de esta temporada con los Red Sox son de ensueño. En 57 salidas acumula 26 salvamentos en 28 intentos, con 52 innings de trabajo, apenas 21 imparables permitidos, seis carreras limpias y una efectividad microscópica de 1.04. A ello suma 74 ponches y solo 14 boletos, con un WHIP de 0.67 y los rivales bateándole para .119. En lo que va de agosto, ha sido prácticamente intocable: en 11 presentaciones, el único hombre que logró embasarse lo hizo por boleto. Su WHIP en el mes hasta ahora es de 0.10, una cifra que refleja dominio absoluto.
Aroldis Chapman en listado histórico de Grandes Ligas
Chapman además se ha consolidado en un listado histórico que mide la esencia del cerrador dominante: las presentaciones de un inning con tres ponches. Ahí aparece en el segundo puesto de todos los tiempos con 107, solo detrás de Craig Kimbrel (113) y por delante de Kenley Jansen (86), Edwin Díaz (73) y Billy Wagner (66). Lo más impresionante es que, en los últimos cinco años, suma 34 de esas salidas, apenas por debajo de Devin Williams (39) y Josh Hader (40), dos de los brazos más dominantes de la actualidad.
Pero este 2025 también le ha dado a Chapman un espacio en un club muy exclusivo: relevistas con al menos 14 salidas consecutivas sin permitir hit. Lo logró con 11.2 entradas inmaculadas, más que cualquiera de los que lo precedieron en la lista. Allí aparecen nombres como Randy Choate, Tim Byrdak o Sergio Romo, pero ninguno de ellos con la carga de trabajo que Chapman enfrentó en su racha. El cubano no solo entró al grupo: lo lideró con autoridad.
En paralelo, sigue escalando en las listas históricas de ponchadores. Con 1,320 abanicados en su carrera, se encuentra a solo 20 de igualar a Rich “Goose” Gossage (1,340) en el segundo puesto entre relevistas de todos los tiempos. A ello suma 361 salvamentos lo que lo coloca de lleno en la conversación del Salón de la Fama.
Lo más llamativo de este Chapman de 2025 no es únicamente la estadística, sino la manera en que se ha reinventado. Ya no depende solo de la recta de 100 millas que lo hizo famoso, sino que mezcla pitcheos con astucia, cambia velocidades y aprovecha la experiencia para dominar a los bateadores. Su fuego sigue intacto, pero ahora lo acompaña una madurez que lo vuelve más completo.
Boston apostó por él buscando estabilidad en la parte final de los juegos, y Chapman les ha dado mucho más: outs de calidad, seguridad en el noveno inning y la sensación de que cada victoria está a salvo cuando el cubano sube a la lomita. Fenway Park ha recuperado esa confianza que solo transmiten los grandes cerradores.
Chapman se resiste a ser una figura del pasado y lo demuestra cada vez que pisa el montículo. En un béisbol que constantemente produce nuevas estrellas, él mantiene viva la leyenda de un brazo eterno. Su nombre ya está asegurado entre los mejores relevistas de la historia, pero lo que está construyendo en 2025 le da otra capa de grandeza. Porque Aroldis Chapman no solo está sumando salvamentos: está demostrando que su fuego todavía arde lo suficiente para marcar otra época.

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