Por Yusseff Díaz
Maels Rodríguez indudablemente es una Gloria del Béisbol Cubano. El derecho yayabero fue uno de los primeros lanzadores en la historia del juego en tirar un recta por encima de 100 mph, cuando lo hizo el 8 de Diciembre del 1999.
Pero algo que no se hablaba mucho del diestro espirituano que también oscilaba un slider entre 87 y 92 mph. En la Serie Nacional XXXIX Rodríguez fue co-lider en ponches con 177.
En las Olimpiadas del 2000 en Sydney, aunque no inició ningún juego terminó tercero en el torneo en bateadores abanicados con 22 y lanzó 4 2/3 en blanco en el juego de la medalla de oro, regalando siete chocolates en ese partido.
Hoy en día el serpentinero enseña a los jóvenes de Miami a lanzar en su academia llamado the 100 mph club, entre los que se encuentran el prospectazo Victor Mederos
Tienes la distinción de ser el primer lanzador antillano y posiblemente de los primeros en el béisbol en tirar cien millas por hora, como te hace sentir eso?
Es un gran orgullo para mi tener la oportunidad de haber sido el primer lanzador en Cuba y en el área de lanzar por encima de 100 millas, porque no lo esperaba y fue una bendición de Dios. Gracias a él quien me brindó ese talento pude llegar a esa hazaña.
¿Cuando fue la primer vez que tiraste 100 mph?
La prima vez que me informaron que tiré 100 mph fue en Holguin, en la parte oriental del país, la pelota camina más debido a la altura. Ya en varios juegos con 18 & 19 años ya estaba rodeando las 97 & 98 mph. Siempre estábamos pendientes de la velocidad o mejor dicho la comisión y los chequeadores que hacían los reportes para la comisión estaban pendientes de la 100 mph.
Rompiste el récord de Changa Mederos en ponches y ganaste la triple corona en la Serie XLI. ¿En tu opinión fue tu mejor serie y como te preparaste física y mentalmente para ese campeonato?
Fue una gran serie y una buena experiencia. También fue una serie importante en mi carrera. Tuve la posibilidad de ganar una triple corona, algo que es muy complicado para un lanzador porque no solamente depende en el trabajo de uno pero en la ayuda equipo en el terreno también.
Fue una serie de consagración, hay que agradecerle a todos los entrenadores que trabajaron con uno, también hay que agradecerle al colectivo de médicos y terapistas que hicieron de todo para mantener a uno saludable. No solamente fue una gran serie para mí pero para Sancti Spíritus también.
Dime lo que estabas pensando cuando te enfrentaste a Alexander Guillén para sacar el último out del noveno y después también teniendo que esperar que Sancti Spíritus ganara el juego en la baja de la entrada dejando Las Tunas en el terreno, para completar tu juego perfecto?
Fue algo increíble, sabes que un juego perfecto no solamente depende de uno pero de su equipo. Fui bendecido por ser parte de algo como un juego perfecto, el único en la historia de la Serie Nacional.
Ya han pasado casi 15 o 20 años desde que salí de Cuba y nadie ha podido tirar un juego perfecto. No solamente la pasamos bien ese día, sino nos «colamos» en la historia del béisbol cubano.
Cuéntame tu experiencia en la Olimpiadas de Sydney en el 2000 y cuales fueron tus pensamientos cuando tomaste el montículo en el juego para la medalla de oro en contra EEUU?
Fue una experiencia inolvidable, todos los atletas que han participado en una Olimpiada creo que se llevan buen recuerdos guardados de esa experiencia. Poder representar tu país en uno de los eventos más importantes en el mundo creo que es algo de gran satisfacción.
Tener la oportunidad de lanzarle a los Estados Unidos en el juego de oro fue algo que me hizo sentir orgulloso, debido a que el béisbol es algo de pasión. Muchos talentos han pasado por Cuba y no han tenido la oportunidad de participar en un evento de esa magnitud. Que me haya tocado representar a Cuba en las Olimpiadas fue algo increíble, poder representar a nuestro país y al pueblo de Cuba en ese gran evento es algo por lo que me siento bendecido.
Increíblemente con lesiones en tu brazo todavía tirabas 92 mph. Cuando te distes cuenta que ya era tiempo de dejar de lanzar?
Estaba tirando en el brazo y quizás en la espalda. Me dí cuenta que ya no podía más, aunque todavía tirando 91-92 mph era muy forzado y me estaba dañando físicamente. El cuerpo no estaba como antes y no podía tirar con la fluidez de antes. Pase por dos o tres cirugías tratando de buscar la comodidad de antes y también tener la condiciones para poder lanzar en juego. Cuando vi que eso no era posible, me di cuenta de la realidad, que ya era tiempo de dejar de lanzar y empezar a pasar mi conocimientos a otros atletas.
¿A que te dedicas hoy?
Ahora mismo estamos trabajando con las nuevas generaciones. Tenemos una academia o mejor dicho un club que está en la 117 avenida y la 123 court del southwest en Miami. Ahí está la casa de todo lanzador y jugador que quiera prepararse. Tenemos el mayor deseo de enseñarle nuestros conocimientos no solamente en el terreno pero también a través de nuestros estudios y la experiencia que hemos acumulado de nuestras experiencias.
¿Todavía sigues la Serie Nacional?
Si, quizás veo dos o tres entradas. Quizás sigo al atleta que jugó conmigo. Es mi mayor deseo que ellos sigan triunfando y sigan haciendo lo que les gusta. Al fin del cabo creo que la Serie Nacional sigue teniendo sus grandes talentos.
El béisbol en Cuba no muere, como dije antes es una pasión y tener la posibilidad de ver peloteros cubanos triunfar no solamente en Cuba pero en el extranjero me hace sentir orgulloso de donde vengo.
¿Cuales consejos tienes para los lanzadores jóvenes de hoy sobre como cuidar su brazo y alargar sus carreras?
Los más importante para un lanzador joven para mantenerse y tratar que su carrera sea más larga es primero que todo entrenar, después entrenar y no parar de entrenar. Creo que esa mentalidad es la que deben tener. El jugador tiene que estar consciente de su rendimiento, el brazo no se hizo para tirar una pelota, se hizo para otras funciones. Hay que ser consciente del trabajo y estar consciente de tus lanzamientos. Los lanzadores tienen un dicho ,»balas que se van no son balas que vuelven». Por eso tenemos que estar conscientes mientras seamos capaces, debemos llevar nuestro conteo de lanzamientos y tener en cuenta con quién trabajamos. Debemos trabajar con entrenadores que nos miren como personas y no como mercancía.
Gracias por tu tiempo hermano.
Le doy las gracias a ustedes por darme la oportunidad de que salga a luz lo que estamos haciendo hoy en día. También por recordarme de los momentos lindos de mi carrera deportiva. Estoy agradecido con ustedes. Soy un seguidor de la página y creo que ustedes están haciendo un gran trabajo cubriendo nuestro béisbol.