No todos los hijos que regresan son pródigos. Y la primera apertura de la temporada del lanzador derecho Chris Paddack con los Miami Marlins dejó un mal sabor de boca y sobre todo la pregunta de si la gerencia tropezó dos veces con la misma piedra tras el experimento fallido con el pitcher Cal Quantrill. El sheriff venia precedido de un equipo con los ánimos por el cielo luego de una barrida contra los Rockies de Colorado, pero se desmoronó en el montículo permitiendo ocho limpias en solo cuatro entradas con Grand Slam incluido del cubano Miguel Vargas.
La pregunta es ¿Si la organización de los peces parece apostar por talento joven y se da el lujo de desprenderse en la temporada muerta de jugadores como Edward Cabrera y Ryan Weathers, tiene sentido invertir 4 millones por un año de servicio, más otros 500 mil en bonos de rendimiento en un abridor con una hoja cargada de lesiones y un promedio de carreras limpias de 4,64? ¿Teniendo a talento pujante en las menores como los prospectos top Robby Snelling y Thomas White, incluso a Braxton Garrett, merece el riesgo la apuesta de Paddack que viene de un 2025 donde hilvanó 12 derrotas y 5,35 de efectividad?
Chris Paddack y su primera aventura con los Marlins
Aunque la saga de “el sheriff” con el equipo de la pequeña Habana parece sacada de una novela de ficción. Los Marlins seleccionaron a Paddack en la octava ronda del Draft Amateur de 2015, en el puesto 236 de la general. El valor de la firma en ese entonces rondaba los 173,100 dólares son embargo la gerencia tuvo que desembolsar 400 mil, o sea más del doble para seducirlo de no asistir a la pelota universitario donde tenía un acuerdo con la Universidad de Texas A&M. Todo esto para ser canjeado en 2016 por el veterano cerrador de 39 años Fernando Rodney.
El cambio parecía tener sentido en ese momento. A pesar de la edad, Rodney registraba una efectividad de 0.31 y 17 salvamentos en 28 apariciones con los Padres. Y los Marlins con 41 victorias y 37 derrotas se ubicaban en el puesto del segundo comodín de la liga nacional. Aunque el bullpen ostentaba un récord de 14-15, lo cierto es que el cerrador AJ Ramos sumaba 24 rescates y 1,74 de promedio de carreras limpias. El traspaso resultó ser un tiro por la culata y Rodney se fue con un insípido acumulado de 8 salvamentos, 2 victorias, 3 derrotas y un abultado 5,39 de efectividad en 39 apariciones antes de ser dejado en libertad.
Ahora Paddack no es el mismo de su debut ligamayorista en 2019 (3.33 PCL y 153 ponches) y a pesar de provocar swings a lanzamientos fuera de la zona y mantener una tasa de boletos del 5,2 %, lo cierto es su tasa de ponches se desplomó con los años de 26.9% a un mínimo de 16.7% la temporada pasada.
Una mala noche la tiene cualquiera. Resta mucha temporada por delante y {addack puede devorar entradas lo que da un respiro a los lanzadores de relevo. Ojala no se concierta en otro experimento fallido y se acerque más a la parábola del hijo prodigo que regresa.

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