Víctor Labrada fue uno de los jugadores que mostró inicialmente su disposición con vistas a integrar el equipo nacional al pasado VI Clásico Mundial de Béisbol. Sin embargo, tras recibir una invitación al spring training por parte de los Marineros de Seattle, decidió enfocarse en la preparación para la campaña del 2026, una en la que tiene posibilidades de materializar su debut en las Mayores a partir de su progresión en los años recientes.
Pero el destino no suele trazar líneas rectas en pos de los objetivos y esa realidad la vivió el capitalino, iniciando la contienda en Triple A dentro de la lista de lesionados. Una vez recuperado disputó su primer partido del calendario regular el 3 de abril y, aunque en los dos primeros rayó la tarjeta, firmó un arranque de temporada para el olvido.
En sus 10 primeros encuentros su average resultó de apenas .107 (28-3), con dos anotadas y ninguna remolcada. Su producción de extrabases se mantuvo en cero, acumulaba tres boletos y exactamente un ponche por duelo, al tiempo que exhibía registros sumamente discretos en OBP (.265), slugging (.107) y OPS (.372).
Afortunadamente Labrada, al parecer, ha encontrado la fórmula para mejorar sus prestaciones y su accionar desde el pasado 19 de abril así lo confirma. En sus siete desafíos más recientes ha ligado para .423 (26-11), con seis anotadas, sus tres primeras empujadas del año, un doble, tres bases por bolas y cinco “cafecitos”.
Víctor Labrada se encuentra en su mejor momento en lo que va de campaña
Encadenó una racha de cinco compromisos en línea bateando de hit (del 19 al 24 del presente mes) y en los siete juegos analizados se embasó, sea por esa vía o mediante transferencias. Lo anterior justifica el salto en sus números globales, donde ya promedia para .259 (54-14), con .375 de OBP, .278 de slugging y .653 de OPS.
Ahora bien, Labrada no tiene el camino despejado para llegar a las Mayores. Seguramente los directivos de la entidad desearían una demostración de mayor poder ofensivo en sus muñecas, algo que, si bien no es su principal característica, sí pudiera mejorar en el transcurso del campeonato.
Su presencia como jardinero en una franquicia que cuenta con dos estrellas en ese rol como su compatriota Randy Arozarena y el dominicano Julio Rodríguez limita sus posibilidades y lo obliga a exigirse al máximo en cada salida para ganarse el anhelado ascenso. El habanero pudiera ser uno de los cubanos debutantes este año en la Gran Carpa pero deberá mantener su rendimiento de las últimas salidas y, de ser posible, añadir nuevos valores a su velocidad sobre las bases y bateo de líneas cortas.

Cubanos en Grandes Ligas
Para más información, noticias y actualizaciones sobre los jugadores cubanos en la MLB, visita nuestra sección dedicada a las Grandes Ligas.

