Previo al tercer Clásico Mundial de Béisbol (2013) una de las mayores dudas respecto al combinado cubano era quién ocuparía el puesto de segunda base tras la lesión sufrida por el titular de los últimos años, el santiaguero Héctor Olivera. Entre los candidatos a ese rol emergió con fuerza el nombre del matancero José Miguel Fernández.
El yumurino ya había dado señales de su calidad en lides nacionales y tenía como mayor rival por esa plaza al capitalino Juan Carlos Torriente, emergiendo luego un “eléctrico” llamado Andy Ibáñez. Por encima de ellos, el buen momento ofensivo de José Miguel convenció al cuerpo técnico encabezado por Víctor Mesa de otorgarle el rol de camarero titular, brillando en cada salida al terreno.
José Miguel Fernández logró cinco duelos multihits en el III Clásico Mundial
Curiosamente solo en el debut ante Brasil se marchó sin incogibles. En los restantes cinco encuentros del plantel nacional siempre terminó con dos o más imparables.
No tuvo piedad ante la débil China y le bateó de 4-3, con cuatro anotadas y dos remolcadas. Para demostrar que su accionar no era solo ante cuadros menores, en el desafío frente a Japón ligó de 3-2, con anotada y un batazo de dos bases.
En total, José Miguel conectó para un soberbio promedio de .524 (21-11), con siete anotadas y seis empujadas. En materia de extrabases disparó tres dobles. Recibió un boleto y no se tomó ponches.
Sus indicadores en OBP (.546), slugging (.667) y OPS (1213) fueron espectaculares y avalaron que se ganara el puesto de tercer bate en la alineación de la Mayor de las Antillas. Lamentablemente para él, este fantástico desempeño coincidió con otro igual o más relevante por parte del quisqueyano Robinson Canó (.469: 32-15), devenido líder en el camino hacia la corona de República Dominicana, quedando fuera por este motivo del Todos Estrellas.

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