Hace un mes, la versión de los Miami Marlins, era esperanzadora. Hoy se hunden en la división y fueron alcanzados por los Phillies y los Nacionales, a 9 juegos y medio de los Bravos en la tabla de posiciones. Cuando un equipo atraviesa una racha negativa, lo común es que se tomen medidas para corregir el rumbo, incluyendo la autocrítica. Pero para el manager de los peces todo se traduce en un discurso que comienza a aburrir y a convencer menos, tanto a aficionados como a la prensa.
Los Marlins volvieron a perder un juego que tuvieron al alcance, y Clayton McCullough respondió con el mismo libreto de siempre: elogios a la garra colectiva, referencias a la “energía del grupo” y una colección de frases que intentan suavizar un problema evidente. El equipo compite a ratos, pero no gana.
El manager destacó la noche de Liam Hicks y celebró la capacidad del equipo para “seguir regresando” en el marcador. Pero los Marlins no deberían necesitar remontar tres veces por noche. Si el pitcheo inicial falla y el bullpen entra en modo supervivencia, no hay ofensiva que sostenga el desastre. A ello sumemos las decisiones cuestionables y su manejo de las armas que tiene disponible.
La explicación sobre la pésima salida de Sandy Alcántara lo confirma. McCullough habló de un primer inning “alargado”, de conteos favorables desperdiciados y de una ejecución “no tan nítida”. Pero el problema no fue solo la falta de commandos sino empujarlo a un quinto inning que gritaba peligro. La apuesta costó carreras. No es la primera vez que pasa con Alcántara y todas después de la controversia cuando el timonel lo retiró en el noveno, ganando, cuando Estaba a punto de tirar su segundo juego complete consecutivo.
Clayton McCullough y el mal manejo del bullpen
El manager aseguró que “John King era el último hombre disponible” y que Andrew Nardi sigue siendo “uno de los mejores lanzadores del equipo”. Vamos a los números de Nardi. En 2026 en solo 13 entradas, ha permitido 14 inatrapables y otorgado 11 bases por bola. Lanza para 6.92 PCL y los contrarios le ligan para .280. Mientras que King en 15.2 innings, solo le han dado tres cohetes, con 5 pasaportes, ostenta un excelente 0.52 PCL y le batean solo para .063. Entonces ¿por qué no invertir el orden e los lanzadores cuando eres homeclub y habías dado un golpe de autoridad al empatar la pizarra a 7?
En conferencia después del juego, McCullough hizo referencia a la idea de “preservar brazos para mañana”. ¿Esa mentalidad de administración de recursos como si el juego actual fuera secundario podría ser una explicación de porqué los Marlins pierden tantos partidos cerrados?
El manager cerró con su mantra habitual: “mañana es un nuevo día”, “hay mucho por delante”. Ese discurso funciona en abril, pero si repite los mismos errores en mayo, junio y julio los peces nadarán profundos en su grupo de la liga Nacional. El equipo muestra chispazos, pero el béisbol no premia los chispazos. El béisbol premia la consistencia, la estrategia y la capacidad de ajustarse. Mientras McCullough siga hablando de cosas positivas después de cada derrota, el equipo seguirá atrapado en el mismo ciclo de competir sin ganar, justificar sin mejorar y perder juegos que nunca debieron perderse.
Eso para no hablar de la insistencia con Jakob Marsse que pide a gritos, al menos en ser enviado a la banca. Batea solo para .178 y se ha tomado 42 ponches, muchos de ellos sin tirarle y en momentos donde podia empujar. Pero McCullough no lo sienta y más aun lo mantiene en puestos de responsabilidad ofensiva. Eso es tema para otra nota.

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