Christopher Morel simboliza a la perfección uno de los grandes errores de planificación de los Miami Marlins. En el béisbol improvisar sale caro. Las malas decisiones también. Y los Miami Marlins, desafortunadamente, tienen menos aciertos que cosas que lamentar. La primera almohadilla de los peces era prioridad durante la temporada muerta. Había varias opciones sobre la mesa, disponibles en el mercado, pero Peter Bendix y compañía se las ingeniaron para escoger la peor.
No se le puede pedir peras al olmo. El dominicano nunca había jugado esa posición en su carrera profesional, y aun así la directiva pretendió convertirlo en la solución inmediata a un hueco de años. No se pudiera asegurar que estadística les hizo creer a las oficinas gerenciales de la pequeña Habana que Morel se transformaría por arte de magia en un pelotero que nunca ha sido. Su línea ofensiva de .222/.299/.415 en cuatro temporadas anteriores eran sinónimo de un bate inconsistente, marcado por una tasa de ponches del 30.4% y una disciplina limitada en el plato. Ese bate se volvió consistente este 2026, pero en fallar.
Christopher Morel no ha convencido
A cambio de dos millones de dólares, Morel liga de 41-6, cero homeruns, 1 sola carrera impulsada, .146 de promedio y un raquítico .376 de OPS. No produce, no encaja y no resuelve nada. Y es que pareciera que mientras otros equipos buscan piezas que complementen su núcleo, Miami sigue coleccionando jugadores de “por si acaso”.
Las matemáticas inexplicables de los Marlins
Lo que más duele es quizás el hecho de haber tenido en casa a Troy Jhonston, al que inexplicablemente le dieron DFA para luego ser reclamado por los Colorado Rockies. Hoy batea para .321, 21 empujadas, OPS de .844, con dos vuelacercas de los 44 inatrapables. Salario: 782,000.
Otras opciones que firmaron por menos y rinden más (Es casi imposible rendir menos que Morel) son Ty France, 1,350.000 con los Padres de San Diego, de 75-21, promedio de .280,828 de OPS, 14 RBI, 4 HR. Dominic Smith, 1,250.000 con los Bravos de Atlanta, de 91-31, promedio de .341, 4 vuelacercas y .872 de OPS. Rhys Hoskins, 1.500,000 con los Guardianes de Cleveland, aunque batea para un bajo promedia de .184, lleva 4 HR, 19 empujadas y un OPS de .724. Nathaniel Lowe, 1,750,000 con los Rojos de Cincinnati, va de 96-25, .258, con 6 HR, 17 RBI y .846 de OPS.
Como en el caso de Chris Paddack, la firma de Morel parece encaminarse a convertido en dinero muerto tras un DFA merecido, o a sumergirse en el uniforme de las menores con la “esperanza” que ajuste lo que no ha podido hacer durante toda su carrera.

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