Entre la veintena de cubanos que han participado con la selección nacional en un Clásico Mundial y jugado en la Gran Carpa, sobresale la figura del holguinero Aroldis Chapman. Precisamente fue su accionar en el Clásico Mundial 2009 un punto decisivo en su carrera, pasando a ser su nombre uno de los más codiciados entre los peloteros que aún no estaban insertados en el sistema de MLB.
El serpentinero zurdo regresaba al elenco cubano tras un excelente debut en 2007, cuando se coronó en los Panamericanos de Río de Janeiro y quedó subcampeón en la Copa Mundial con sede en Taiwán. Un año después había formado parte de la preselección rumbo a las Olimpiadas de Beijing 2008 pero quedó apartado luego de un intento fallido de salida ilegal.
Consolidado como uno de los mejores abridores de la Serie Nacional, su nombre estuvo entre los primeros en la rotación antillana durante la magna cita. Recibió la encomienda de abrir en el segundo desafío de la fase de grupos, ante Australia.
En ese partido se marchó sin decisión, durante un encuentro decidido en las postrimerías por recordado bambinazo del emergente Yosvani Peraza. Chapman laboró cuatro capítulos, en los que le pegaron tres hits y le fabricaron una anotación limpia.
Como sello característico en él, hizo estragos con su velocidad en la alineación rival y les propinó 7 ponches, con solo un boleto otorgado, además de un wild pitch y un balk cometido. Realizó 67 envíos para el plato, de los cuales 45 fueron strikes (67.2 %).
Aroldis Chapman fue abridor en importante duelo versus Japón en el II Clásico Mundial
Su segunda, y última salida, en el evento fue aún más exigente y trascendental. Fue el abridor en el primer duelo de la segunda ronda, nada menos que ante el poderoso Japón.
Aquí no corrió con igual suerte y salió cabizbajo, cargando con el revés a su historial. En 2.1 episodios le volvieron a ligar tres incogibles pero esta vez le hicieron tres carreras, explotando en el tercer capítulo tras colgar dos ceros.
Su control tampoco fue el mismo, con un “cafecito” (a Kosuke Fukudome) y tres pasaportes gratis. Tiró 50 lanzamientos, cayendo en zona buena apenas el 54 % de ellos (27), en una tarde dominical donde tuvo varios desacuerdos con el conteo del árbitro principal Hunter Wendelstedt.
En resumen, en el II Clásico el holguinero tuvo saldo de 0-1 en dos aperturas, con PCL de 5.68 en 6.1 innings, ocho ponches, cuatro boletos y un WHIP de 1.58. En el verano de ese propio año Chapman abandonó el equipo participante en el Torneo de Rotterdam, Países Bajos y emprendió la travesía que lo hizo debutar en agosto del 2010 en el mejor béisbol del mundo, dando inicio a una legendaria carrera que sigue acumulando lauros tres lustros después.

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