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El mejor sitio de béisbol cubano

Eduardo Paret inaugura academia de béisbol en Miami

Cuando se hable de los mejores campos cortos que han pasado por las Series Nacionales cubanas, sin dudas Eduardo Paret es uno de los nombres con mayor pedigrí en la lista y es referencia para muchos.

En el palmarés del villaclareño sobresalen el sub campeonato del Clásico Mundial de Béisbol del 2006, dos medallas de oro olímpicas, tres preseas doradas en mundiales y otras en tres en Copas Intercontinentales y Juegos Panamericanos.

En su andar por la Pelota Cubana Paret vistió la Franela de los equipos villaclareños en 21 Series y ahí dejó un average de 293, con 296 dobles, 65 triples y 139 jonrones. A la defensa Eduardo también fue referencia para muchos torpederos y su seguridad en las paradas cortas fue algo que hasta el día de hoy se comparan con la espectacularidad de Germán Mesa, aunque sus números defensivos fueron superiores al del habanero.

Eduardo también fungió como Director del equipo Villa Clara en la Serie Nacional.

Hace algún tiempo Paret decidió emigrar a los Estados y después de trabajar en varias academias decidió abrir su propio centro de entrenamiento que está acuartelado en el conocido Tamiami Park de la ciudad de Miami.

Pelota Cubana junto al Nuevo Herald conversó con la leyenda del béisbol cubano acerca de esta nueva academia:

¿Por qué decides crear tu academia de béisbol?

«Lo mí es el béisbol desde que nací. He trabajado como técnico en México. Veo que puedo enseñar a los niños. Transmitirles las experiencias de uno como jugador, de todo esos años que estuvimos en Cuba en Series Nacionales. Llevo poco tiempo en Miami y es bueno poder dedicarme al béisbol».

¿Qué traes en lo particular como maestro?

«Lo primero es educar a los niños a que sepan jugar béisbol, que no es solo batear y fildear. Hay que enseñarles los secretos del calentamiento, de los ejercicios. Aquí tenemos muchachos de hasta cuatro años. Que aprendan la coordinación, que es bueno para todo. Enseñarles el fildeo que es el fuerte mío y luego el bateo».

Dices que el fildeo es tu fuerte, pero tus números al bate fueron muy buenos.

«Ciertamente, con el bateo me fue muy bien en mi carrera. Yo les estoy enseñando todo desde que se paran en el home. Queremos que los muchachos salgan de aquí al ciento por ciento, con los fundamentos del juego bien seguros para que triunfen en el futuro».

¿Sabías que este momento iba a llegar?

«Me he preparado desde siempre. Desde que era jugador siempre se sabe que al final de la jornada, lo que nos toca es esto: ser entrenador, manager. En México estuve varios años y allí aprendí mucho de técnicos muy buenos, algunos de ellos cubanos. Aquí también he aprendido mucho. No siempre el buen jugador es buen profesor. Aquí he aprendido la paciencia para explicar suave y tener paciencia, y sobre todo no cansarte».

Ahora hay muchas distracciones, los celulares, los video juegos…

«Muchas veces los padres traen a los hijos por eso, para que no estén en la casa y no se distraigan. Hablo mucho con los padres y les digo que no les quiten el teléfono a sus hijos, pero si quieren aprender de verdad, que vean los juegos de béisbol. Aquí está el mejor béisbol del mundo».

¿Cuál es la mejor edad para empezar a practicar béisbol?

«Nosotros todos empezamos en Cuba en la calle, aquí ya tenemos niños de cuatro o cinco años. No hay edad, al niño le vas enseñando cosas básicas, a tomar el bate en las manos, a correr. Poco a poco. Aquï tenemos las condiciones para practicar. No nos falta nada».

¿Haces esto por que te gusta o porque no puedes vivir sin el béisbol?

«Por las dos cosas. Siempre estoy saltando por la pelota. Me gusta y sin el béisbol es difícil vivir. Cuando acaba Grandes Ligas busco la pelota de Cuba para ver como va Villa Clara, Industriales».

¿La pelota ha cambiado para mejor para peor?

«Hay cosas que han cambiado y otras que se están perdiendo como el robo de bases, el toque de bola. Todo el mundo quiere dar el jonrón, porque es el batazo que le gusta a todo el mundo, pero todo el mundo no es jonronero. Los niños, por ejemplo, todos quieren batear jonrones, pero halando la bola. El buen pelotero tiene que dar jonrones por las tres bandas».

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