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Miguel Valdés: «Cuba es un país de béisbol, ahí están los peloteros.»

El equipo nacional cubano vio sus mejores días cuando Miguel Valdés fue su jefe técnico. Durante 11 años el conjunto antillano ganó 151 juegos en línea. Las selecciones de La Mayor de las Antillas en sus 20 años como DT ganó ocho Copas Intercontinentales, siete Juegos Panamericanos, seis medallas de oro y una de plata en Centroamericanos y dos medallas de oro Olímpicas y todo esto fue de forma consecutiva.

Valdés tuvo enlaces con Yankees y Mets ambos equipos de New York por 15 años. Sus entrenamientos han ayudado a muchos jugadores, cubanos, dominicanos, colombianos, panameños y boricuas. Cuando hablé con Valdés ayer estaba trabajando con Tayron Guerrero en preparación para su partida hacia Japón, el derecho colombiano será parte del bullpen de los Marinos de Chiba Lotte está temporada.

¿Que proyectos estas realizando hoy en día?

Bueno, tenemos varios proyectos, están corriendo ya. El principal es un trabajo que hago como centro diagnóstico de la técnica del bateo y del pitcheo. Hacemos un estudio biomecánico de la acción del bateador y de la acción del pitcher. Y lo singular que tiene el trabajo que hacemos es que detectamos el origen de los errores. Casi todo el mundo ve los errores, todo el que ha jugado pelota o es coach sabe, ve los errores, ve que el pítcher tiene el codo bajito o la cadera lenta, pero ¿por que?
Entonces ahí es donde la parte nuestra juega un papel importante con el estudio biomecánico que hacemos. Tenemos un software de análisis biomecánico donde metemos todas las filmaciones. Ese software nos ayuda a detectar el origen del error y después es muy fácil corregirlo. Eso es una de las cosas fundamentales.

Lo otro que estamos haciendo es preparando atletas profesionales en el horario de la mañana. Los que se están preparando para el campeonato, y en la mañana trabajamos también con los talentos que están en busca de firmar. Trabajamos con ellos en todo lo que es la preparación, y en la tarde le dedicamos tiempo a la masividad. Vienen los niños mayores de 10 años, hasta los 18, en busca de su técnica. Una de las cosas más importantes que hacemos con los muchachos que comienzan es el trabajo de la acción del brazo. Contrario a lo que piensan muchos, el brazo del pítcher no tiene porque lesionarse, siempre y cuando la acción del brazo sea correcta, y todo parece indicar que no hay mucho conocimiento al respecto. El porciento de lesiones en los brazos de los pitchers en los últimos cinco años es alarmante, las Tommy John están que dan la hora. Los problemas de dolores de hombro, el manguito rotador, también están a la orden del día. Nosotros dictamos una mecánica, que de los 356 pitchers que han pasado por aquí no hay ni uno lesionado, y el 100% aumenta la velocidad. Quiere decir que que el trabajo nuestro con la acción del brazo es infalible.

Fuiste director técnico del equipo nacional por muchos años, ¿cual fue la mayor razón por la que cortaste lazos con Cuba?

Bueno, imaginate. Yo estuve dirigiendo lo que era la comisión técnica de béisbol más de 20 años, y creo que tuve muy buenos resultados. En la mejor época de mi trabajo, que fue del 1986 a 1997, el equipo nacional no perdió ni un juego en 11 años, y eso que disputamos 151 partidos seguidos, en Centroamericanos, Panamericanos, Copas Intercontinentales, Campeonatos del Mundo y Olimpiadas. Todo de manera invita. En el 97, después de 11 años sin derrotas, perdí un solo juego y me sacaron del equipo. Entonces me mataron la pasión, hasta el respeto me quitaron, y me decepcioné. Por eso decidí irme, no creía que había sido un pago justo al trabajo que había realizado.

Hoy día, si Cuba quiere mejorar su béisbol, ¿que debe hacer para corregir todo esto que está pasando?

Mira, oigo mucho a las personas decir que ya Cuba no tiene nivel porque se fueron los peloteros. Yo creo que el nivel de los peloteros que se fueron es muy bueno, y que si estuvieran en Cuba la pelota tendría más nivel, pero yo te diré una cosa: Cuba es un país de béisbol, en Cuba están los peloteros. Yo pienso que si Cuba diera el paso a la flexibilidad de que los muchachos pudieran jugar profesional sin irse de la isla, ellos fueran una súper potencia como lo eran antes. No se si sabes que en el año 1960, Cuba tenía 62 peloteros en Grandes Ligas, Dominicana tenía uno y Venezuela tenia dos. Quiere decir que la hegemonia de Cuba no viene de ahora, es de toda la vida. Hemos sido un país de béisbol, la semilla del pelotero cubano brilla en el mundo entero. Lo estamos viendo, que sin tener posibilidades de salir legalmente, ya tenemos como 40 peloteros en Grandes Ligas. Pero depende de la flexibilidad, porque se podrá tratar de nivelar, pero primero, no hay ni recursos. Creo que los mismos jugadores pueden ayudar a los recursos del béisbol cubano. Cuando comience ese ímpetu del cubano jugar profesionalmente, eso no choca con nada. Sería lo más inteligente: que dejarán jugar los peloteros en los Clásicos, y que no se hable más de “cubanos de aquí y cubanos de allá”, que se hable de los cubanos. Porque en definitivas patria no es de nadie, es del que la quiere. Por lo tanto pienso que sería muy bueno fundir todo ese nivel para representar a Cuba y darle el galardón que merece.

¿En tus 20 años como director técnico en Cuba cual fue el triunfo más peleado?

Bueno, hubo varios encuentros muy difíciles. Yo creo que uno fue el de Parma en el año 87, cuando chocamos con una maquinaria norteamericana que tenía a los mejores peloteros de la época en cuanto a talento. Allí fue el famoso jonrón de Gurriel cuando estábamos perdiendo 3-1, que lo empatamos y luego Vargas decidió el partido. Eso fue un juego que fue tremendamente difícil.

Otro juego muy difícil que ganamos fue en el año 1972 con un jonrón de Marquetti. Ya yo ahí estaba en el equipo, y estábamos en los finales del partido con el mismo empatado, y Marquetti sacó la bola dos veces. La sacó de foul primero, y luego la sacó por territorio bueno para dejarlos al campo.

Otro tremendamente difícil recuerdo que fue el jonrón de Muñoz en Japón para decidir el desafío contra un pítcher súper estelar: Takemoto. Le ganamos 1-0 a los japoneses.
Y el último juego que recuerdo que fue extremadamente difícil contra un equipo japonés que tenía 24 peloteros de Grandes Ligas, fue en mi último evento en 2001. Nos enfrentamos a un trabuco japonés infernal, llegamos empatados a los finales del juego y en el décimo inning le ganamos 1-0. Yo creo que esos fueron los más difíciles. Hay más, siempre hay más, pero esos son los que yo considero que fueron los más complicados.

Estás trabajando con Tayron Guerrero, ¿que ajustes le estás haciendo a su delivery?

Realmente no conocía a Tayron, solo de referencia. Lo vi pitchear con Marlins y White Sox, pero no lo conocía. Siempre me motivó su velocidad y su estatura. Tayron es un talento con un físico extraordinario, un muchacho seco, no tiene grasa, un brazo prodigioso, pero llegó aquí con cierta frustración respecto al comando. Tenía muchas deficiencias en cuanto al control. Yo le hice un estudio diagnóstico, como al que hacía referencia al principio, y detecté los orígenes por los cuales no estaba tirando strikes, corregimos esos orígenes y hoy felizmente Tayron está tirando una zona de strike bajita con tremendo comando. Llegó con dos pitcheos: recta y splitter, ahora tiene cuatro muy buenos. Un slider muy rompiente con una diagonal sobre el plato espectacular. Le quité el splitter porque no lo dominaba y yo no creo que lo fuera a dominar, pero tiene otro lanzamiento que es un cambio de velocidad con tremenda decepción, tanto que parece el slider de un zurdo. Se desplaza hacia el otro lado.
Y está tirando sus rectas de dos y cuatro costuras, ósea que tiene cuatro pitcheos, con un promedio de velocidad bien alto. Está lanzando 100 mph en el bullpen, lo que significa que eso sería más en juego real, ya que la adrenalina juega un papel determinante en subir la velocidad en el partido.

¿Podría romperle este año el récord de velocidad a Chapman?

Yo no se si lo va a romper, pero si alguien tiene posibilidades de hacerlo es él. Tiene unas palancas muy largas, y tú sabes que la velocidad angular es la velocidad que alcanza un móvil dentro de un círculo con carácter progresivo, y eso es lo que hace el brazo: mientras mayor es el círculo, mayor es la velocidad. Si alguien lo puede romper en este momento, quizás en el futuro alguien más lo haga, pero en este momento, se llama Tayron Guerrero. Yo confío, primero que va a romper el récord de velocidad de Japón que son 104 mph, y después caerle atrás al récord de nuestro paisano.

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