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Randy Arozarena: De Pinar del Río a Tampa 

En la jornada del 28 de febrero el béisbol cubano celebra los cumpleaños de par de estrellas en MLB. Como son los casos del cerrador de los Yankees de New York, Aroldis Chapman y el jardinero de los Tampa Bay Rays, Randy Arozarena.  

Pero en este trabajo estaremos hablando de la trayectoria e influencia del ganador al novato del año de La Liga Americana en la pasada temporada. Efectivamente estaremos hablando de Randy Arozarena.

La primera vez que este servidor vio jugar a Randy fue en la primera Serie Nacional de Béisbol categoría sub-23 que se desarrolló en Cuba para el año 2014. Por aquel entonces quienes éramos tan jóvenes como el propio Arozarena no nos imaginaríamos en el símbolo que llegaría a ser para la juventud amante de este apasionante deporte. El muchacho, de Pinar del Río siempre se mostró como un pelotero rápido, con buen tacto y muy dispuesto. Con unas condiciones extraordinarias para jugar el béisbol.

Pero al pasar por la primera categoría de la pelota cubana, Las Series Nacionales, Randy solo hacía presagiar el enorme talento que tenía. Pues recopilando solo su última campaña en la Mayor de Las Antillas, produjo para una línea de .291/.412/.419 con tres jonrones, 24 carreras impulsadas y 15 bases robadas en 74 partidos.

Pero un Arozarena, que de niño sintió mucha inclinación por otra disciplina deportiva, el Fútbol, tendría un punto de giro en su carrera.

Los Vegueros de Pinar del Río salían campeones de la Serie Nacional y se ganaban el derecho de participar en La Serie del Caribe en San Juan, Puerto Rico 2015. Pero la decisión tomada por las autoridades del deporte en Cuba era desilusionante para muchos miembros de aquel conjunto. Pues se ordenó reforzar aquel equipo hasta convertirlo en una Selección Nacional, a lo que los cubanos llamamos coloquialmente, un equipo Cuba.

Por lo tanto, muchos de los peloteros que se habían ganado en el terreno la posibilidad de asistir a la Serie del Caribe veían como se les truncaba la posibilidad.

Uno de esos peloteros fue Randy Arozarena que desde ese momento se propuso una sola meta, jugar béisbol en Grandes Ligas.

Ruta Mexicana:

En su arduo bregar hasta el Big Show tuvo un capítulo muy lindo en México. Tras sobreponerse a las vicisitudes de su salida de Cuba, tal y como son esas vicisitudes en una salida de Cuba.

A tierra de los Aztecas, Randy llegaba para el año 2016. Allí pasó varios períodos de tiempo en La Liga Mérida de Invierno. Así como en La Liga Norte de México y con Los Toros de Tijuana de la Liga Mexicana. Todo esto antes de jugar para Los Mayos de Navojoa en La Liga Mexicana del pacífico durante el invierno, evento de más nivel en todo el territorio mexicano.

Además, que este país se convirtió también en el país de Randy. No solo por el tema legal de su nacionalización allí. Sino porque en el año 2018 nacía su hija en esa nación.

Firma con Los St. Louis Cardenals:

En julio del año 2016, Arozarena firmaba como agente libre internacional con los St. Louis Cardenals por un monto de 1.25 millones de dólares. Así entraba oficialmente en una organización de MLB. Pero tuvo que esperar hasta el año 2017 para hacer su debut en las Ligas Menores con el equipo de Palm Beach Cardenals.

En las Menores al tiempo que jugaba la Liga del Pacífico en la temporada invernal Arozarena iba fortaleciendo sus capacidades. A la vez que su juego crecía exponencialmente ante los ojos de los scouts de los Cardenals.

Por este motivo el día 12 de agosto del año 2019, Los Cardenales seleccionaros el contrato de Randy Arozarena y lo promovían a Grandes Ligas.

Haciendo su debut en la Gran carpa dos días más tardes frente al equipo de Kansas City Royals. En total Randy jugó con los pájaros rojos un total de 19 encuentros al más alto nivel. En ese periplo logró acumular un promedio ofensivo de .300, con un cuadrangular, dos carreras empujadas y par de bases robadas.

Así Arozarena cumplía su sueño jugar en las Grandes ligas. Al tiempo que se establecía otro objetivo: establecerse a ese nivel.

Randy a los Tampa Bay Rays:

El 9 de enero del año 2020 Randy Arozarena formó parte de un canje múltiple en los Cardenals y los Rays de Tampa Bay. Pero nadie en ese momento podía vaticinar que Randy llegaría a ser una de las caras más reconocidas de todo el béisbol.

Su primera temporada a las órdenes de Kevin Cash tampoco serían como para alarmarse por peligro de superestrella en formación. Pues, aunque aquejado por dolencias participó en solo 23 juegos de una temporada que solo tuvo 60 partidos. Recordemos que fue la temporada que el azote de la Pandemia de Covid-19 hizo recortar el calendario oficial de 162 juegos por primera vez en décadas.

Pues en esos 23 partidos Randy bateó para un .281 con siete jonrones y 11 carreras impulsadas. Por lo cual lo que vendría después dejó asombrados a propios y extraños.

Randy sencillamente lograba la hazaña de completar la mejor postemporada para un bateador, será novato o no, de todos los tiempos. Dejando números extraordinarios que constituían récords que dejaban boquiabiertos a todo el mundillo del Béisbol. Por solo citar los más relevantes tenemos su plusmarca en jonrones (10), en hits (29) y en total de bases (64).

Sumado a su galardón de MVP en la ALCS, cuando frente a los Astros de Houston compilaba para .321 con cuatro jonrones y seis carreras remolcadas. Pero lo que más impresión causaba tanto en especialistas como en los aficionados era en la manera en que Randy estaba consiguiendo esas marcas. Con un juego suelto, alegre, contagioso, atractivo para las nuevas generaciones que tanto trabajo les cuesta engancharse con el béisbol.

A pesar de la gran actuación de Randy, los Rays perdían la Serie Mundial ante los todopoderosos Dodgers de Los Ángeles en seis partidos.

La incógnita para Arozarena estaría en el año 2021 ya siendo titular en su posición el jardín izquierdo y primer bate declarado por su dirigente. Era lograr una campaña a la altura de sus expectativas. Pues el muchacho lo cumplía y con creces.

Ya que en los 141 juegos a máximo nivel que jugó Arozarena fijó línea ofensiva para .274/.356/.459/.815 (AVE/OBP/SLUG/OPS), gracias a sus 145 hits en 529 veces al bate. Además de lograr 32 dobles, 3 triples y 20 jonrones como extrabases. Empujó 69 carreras y se robó 20 bases para estampar también su primera temporada (20-20).

Gracias a estos guarismos Randy alcanzó el Novato del año de La Liga Americana en el 2021.

El cubano volvía hacer su show en la postemporada, aunque este año los Rays no pasaron de la ALDS, frente a los Red Sox de Boston.  Arozarena en un juego se robaba el home-plate y conectaba de jonrón. Para convertirse en el único pelotero en la historia en combinar ambas acciones en un mismo partido de postemporada. Por hazañas como esta se le conoce ya como el Míster Octubre Cubano.

 

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