octubre 20, 2021

Pelota Cubana

El mejor sitio de béisbol cubano

José Fernández y la última salida de su carrera.

Por: Yordano Carmona

Un día como hoy 20 de septiembre, pero cinco años atrás, el lanzador cubano José Fernández realizaba su última apertura en Grandes Ligas.

En Pelota Cubana estaremos durante el transcurso de la semana recordando lo grande que fue joseito no solo para los Marlins sino para los cubanos y para todo el Sur de la Florida.

Hoy comenzaremos por recordar esa última salida del ganador del Premio al Novato del año en la Liga Nacional durante la temporada del 2013.

Por coincidencia o simplemente cosas del destino esa salida fue contra los Nacionales de Washington, mismo equipo que visita esta tarde el coloso de la Pequeña Habana.

En aquel entonces los dos equipos se acercaban a este juego desde posiciones muy diferentes, pero ambos se centraron en el número cuatro. Los Miami Marlins (75-75) estaban cuatro juegos detrás de un puesto de los Comodines. Los Washington Nationals (88-62) tenían un «número mágico» de cuatro para hacerse con el Este de la Liga Nacional. Los Nacionales parecían estar seguros de ganar la división, necesitando solo cuatro victorias (o derrotas de los Mets de Nueva York) con 12 juegos por jugar, pero habían perdido sus últimos tres encuentros.

Los lanzadores, Tanner Roark (2.75 ERA) subiría a la lomita por el equipo de la capital mientras, José Fernández (2.99 ERA) sería el de los Marlins, tenían récords idénticos en cuanto a ganados y perdidos de 15-8. Fernández tuvo un récord de 3-0 contra los Nacionales en 2016. De hecho, nunca había perdido en un partido contra los Nacionales desde su debut en 2013, aunque hubo algunas salidas sin decisión. Roark, por su parte, tuvo cuatro aperturas en 2016 contra los Marlins y había perdido tres de ellas, con una efectividad de más de 6. Debe haber sido algo sobre los Marlins: Roark lideró las mayores con nueve aperturas sin carreras permitidas.

Aunque el techo estaba cerrado en Marlins Park, la temperatura de 77 grados en el interior provocó una salida sudorosa para ambos lanzadores.

Después de que Trea Turner falló para abrir el juego, Stephen Drew conectó una línea por encima de la cabeza de Giancarlo Stanton en el right field. La pelota rebotó en la cerca y Drew se colocó con seguridad en segunda. Bryce Harper fue dominado en un elevado a Marcell Ozuna: Drew comenzó amenazó, pero decidió no desafiar el brazo de Ozuna y se quedó en segunda. Allí se quedó cuando Anthony Rendón falló en fly a las manos de Martín Prado en territorio foul.

A pesar de su historia menos que estelar contra los Marlins, Roark no tuvo problemas en la primera entrada. Dee Gordon falló con un mal contacto hacia Clint Robinson, Ozuna se ponchó y Prado bateó línea a segunda.

En la parte alta del segundo, Fernández hizo un trabajo rápido con los Nacionales en 13 lanzamientos: Robinson hizo un elevado, Wilson Ramos y Brian Goodwin se poncharon. Christian Yelich conectó sencillo para abrir el final del segundo. Stanton (que llevaba su casco de bateo especialmente diseñado con la protección facial adicional ) falló en batazo hacia la parte derecha donde Harper no tuvo problemas para atraparlo. La pelota de Justin Bour también encontró el guante de Harper. J.T. Realmuto tampoco pudo producir en esa entrada.

La parte de arriba de la tercera fue otra entrada eficiente de 1-2-3 para Fernández: Danny Espinosa , Tanner Roark y Turner fallaron en rodaos al cuadro. En la parte baja del tercero, Adeiny Hechavarría fue puesto out en una jugada cerrada: la pelota saltó bajo el guante de Rendón, pero Espinosa estaba justo detrás de él para agarrarla justo a tiempo para hacer el out. Fernández se ponchó buscando el segundo out. Entonces Roark se metió en problemas. Gordon disparó un sencillo al jardín central. Tal vez distraído por mantener a Dee cerca de la base, Roark caminó a Ozuna en cuatro lanzamientos. (Gordon había liderado las mayores en bases robadas los dos años anteriores). Luego le dio un pasaporte a Prado para llenar las bases. Puede que no haya sido una mala idea: Prado acertó en 10 de 21 turnos en su carrera contra Roark. Mike Maddux, el entrenador de pitcheo de los Nacionales, hizo una visita rápida al montículo. Quizás ayudó, ya que Yelich falló en conexión al campo corto, dejando las bases llenas y el marcador todavía en ceros.

Así continuó el choque, abrazados a cero hasta que en la sexta entrada y después de dos outs Stanton finalmente rompió el empate: su jonrón en solitario (número 27) en los asientos de jardín derecho fue la única carrera del juego.

Ahora que tenía una ventaja, el mánager de los Marlins, Don Mattingly, sacó a Stanton en la parte alta de la séptima y puso a Ichiro Suzuki para buscar más defensa. Fernández volvió a trabajar de 1-2-3 en ese capítulo.

«El niño» salió a lanzar en la octava entrada por primera vez desde abril del 2014. Robinson se ponchó con un swing, retorciéndose en la tierra. Ramos conectó un hit al central, el primer hit de los Nacionales desde la primera entrada. Goodwin dejó pasar un picheo, luego el manager de los Nacionales, Dusty Baker, puso a Michael Taylor para que corriera por Ramos. Goodwin conectó un texas sobre el primera base, moviendo a Taylor a tercera. Con Espinosa en el cajón de bateo, Kyle Barraclough comenzó a calentar en el bullpen de Miami. Espinosa se ponchó con un cambio de velocidad para el duodécimo ponche de Fernández en el juego. Con corredores en primera y tercera, Baker trajo a Daniel Murphy (y su .348 BA) para batear por Roark. Pero Murphy conectó un roletazo con el bate partido para acabar con la amenaza de los Nacionales. Fernández regresó al banquillo ante las felicitaciones de sus compañeros y Barry Bonds (el entrenador de bateo de los Marlins). Bonds se había estado burlando de Fernández por no lanzar profundamente en los juegos. Ocho entradas en 111 lanzamientos aparentemente obtuvieron la aprobación de Bonds.

Mattingly le pidió a David Phelps que cerrara el juego y tras una amenaza en la novena entrada por parte de los Nacionales logró cerrar el juego y preservar la victoria de Fernández.

En la entrevista posterior al juego, Fernández dio crédito a sus compañeros de equipo y a Bonds (que lo había estado presionando para que pasara la séptima entrada). Les dijo a sus compañeros de equipo que este era el mejor juego que jamás había lanzado.

Desafortunadamente, Fernández murió en un accidente de navegación menos de una semana después, en las primeras horas de la mañana del 25 de septiembre. La próxima salida de Fernández se había pospuesto del 25 al 26 de septiembre para dejar espacio al regreso de Adam Conley de la lista de lesionados. el futuro se habría mantenido si no hubiera tomado el volante del Kaught Looking esa noche. Todo lo que tenemos es su trabajo, terminando con esto; su último y mejor juego.

*con información de Sabr

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