octubre 27, 2021

Pelota Cubana

El mejor sitio de béisbol cubano

Crónica de un fracaso anunciado: Los Marlins degradan a Víctor Víctor.

Por: Yoandy Castañeda

La probabilidad de ganar el Powerball es de 1 entre 292 millones 201 mil 338. Es innegable que todos hemos soñado, alguna vez, con ser propietarios de ese boleto afortunado. Hay gente con suerte, el que no la juega no la gana, hoy sí: son frases comunes y fáciles de escuchar en gasolineras o puntos de venta de billetes. Así, como en un juego de azar, los contratos en el deporte vienen acompañados de ese factor. Sí no pregúntenle a Víctor Víctor, que se llevó a casa la friolera de 5 millones de dólares que agarró literalmente en una piñata. Sí, porque la meta de jugar en la gran Carpa es cada día más distante, más bien se desvanece y sí algún día pisa un terreno de MLB, no será por su talento sino por el intento de los Miami Marlins de maquillar el despilfarro de su dinero para firmas internacionales en un jugador incapaz de producir ni siquiera en doble A.

Dice el imaginario popular que la mentira tiene patas cortas. Pero es peor quien la repite o se la cree. Espero que el scout que dio su evaluación a la entonces naciente administración Jeter, ahora mismo esté viviendo de las ayudas del desempleo al ser cabeza pensante de semejante estafa. Víctor es parte de los Marlins sin embargo lejos de escalar dentro de la organización se entierra en los sótanos de las categorías. Involucionó tanto y tan de prisa que fue degradado a clase A fuerte, con un paupérrimo 093 de average producto de una anemia ofensiva de solo 7 imparables en 75 turnos al bate. Sin llegar a primera es muy difícil exhibir quizás la única herramienta real, que en mi humilde opinión posee, que es su velocidad. El resultado: Cero bases robadas. Agrega a sus descoloridas cifras solo dos impulsadas y 337 de OPS. Poder ni siquiera ocasional, en toda su carrera no ha sacado ninguna pelota más allá de los límites de un parque de béisbol profesional.

Su trayectoria se resume en un 215 de average, 31 fletadas y 509 de OPS.

Recuerdo que en un programa aseguré que los hermanos Mesa eran bateadores de 300, solo que sumando las estadísticas de los dos. Hasta hoy han superado mis expectativas y conectan para 331. Y eso porque el pequeño anda en un inesperado 238, muy por encima también de su verdadero nivel. Aunque muchos entendidos aún le brinden el beneficio de la duda.

Volvamos a Víctor Víctor, que pasará a la historia, tal vez, como la peor firma internacional en la historia de los Marlins y con un lugar privilegiado entre los fiascos de cualquier organización. No bateó nunca en las Serie Nacional, donde se abrió paso a cuenta de las polémicas regalías de papá y no por méritos propios. Fildea bien, sí. Hay muchos que lo hacen y nunca han llegado a la cúspide. Tiene velocidad, sí. Es un buen pelotero, no, al menos para el nivel para el cual se le contrató.

Victor Victor es, para muchos, una mancha en la reconstrucción del equipo. Por el dinero que se le regaló hubiesen sumado los peces al menos cinco prospectos que, de seguro, estarían mejor ubicados que él. Llegó con un nombre, cobró el cheque y se hunde cada día más profundo dentro de la granja. Pasó, de liderar la lista de prospectos a no figurar entre los 30. Ya nadie lo considera como tal y ni siquiera es valorado como cuarto o quinto jardinero futuro. En la pelota se batea o se batea. No es necesario invertir tiempo en alguien que no lo merece. Sería más digno liberarlo, a lo mejor pudiera firmar en alguna liga foránea de nivel inferior. Los Marlins han avanzado como franquicia, alguien como el mayor de los Mesa, frena ese desarrollo y recuerda, de solo mencionar su nombre, los errores y el mal sabor de boca en los aficionados que alguna vez creyeron.

Resumiendo, estamos en un punto, donde Víctor Víctor no puede bloquear el desarrollo de ningún prospecto. Mantenerlo en una alineación sería sacrificar a un jugador.

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