October 26, 2020

Pelota Cubana

El mejor sitio de béisbol cubano

Randy Arozarena, una sensación con botas de vaquero.

Foto (MLB.COM)

Por Pelota Cubana

La bola caía en las gradas detrás de la barda del jardín izquierdo en el Petco Park y mientras Randy corría las almohadillas se escuchó al narrador de la transmisión televisiva, eufórico de la emoción, espetar la sentencia comparativa: “es el Moockie Bets cubano”. “Aunque se ve mejor que Mockie ahora mismo” matizó ebrio de tener la razón.

La comparación quizá no agradó a alguno aunque ciertamente el mantuano ha opacado las estrellas del béisbol. Randy salió como a hurtadillas a jugar los últimos partidos de los Tampa Bay Rays de la temporada regular, pero la estridencia de su bate no le dejó pasar inadvertido en el mejor béisbol del mundo. En ese lapso bateó más que cualquier otro pelotero del Line Up de Tampa y a la altura del primer partido de comodín frente a los Blue Jays el tercer turno en la alineación era de su propiedad indiscutible.

El bate de Arozarena tornó realidad lo que para cualquiera supondría un pronóstico impensable. Así la hazaña se tornó rutina y creció el asombro al ritmo de su ascenso a la imortalidad dentro del apasionante juego de béisbol. El outfielder, ex de los Cardinals, se inscribió junto a estelares de la talla de Tany Pérez, Yunel Escobar y Yunieski Betancourt a quienes superó como el cubano con más partidos multihits en una postemporada de MLB con 4.

El suceso no sólo es novedoso entre sus compatriotas sino que constituye la primera vez en la historia de la Liga Americana que un novato acumula 4 partidos consecutivos con más de un indiscutible. El récord absoluto de Pepper Martin en el 1931 con 5 en la Nacional tiembla ante las muñecas del pelotero pinareño.

Tres de esos partidos consecutivos constituyeron escenario para verle sacar pelotas del parque y los extrabases también le llevan al salón de los inmortales. El vaquero (epíteto que se desprende de su costumbre, acaso superstición, de aparecer con botas de vaquero y que arrastra desde su paso por la Liga mexicana) acumula 6 conexiones de más de una almohadilla, la mitad del total de sus hits (12) y que ha logrado en sólo 20 turnos en la caja de bateo.

Si su promedio de .600 le parece exagerado le asombraría saber que el Sluggin acumulado durante sus primeros 5 partidos de postemporada es, nada menos, de 1.250. Como resultado de su poder ha recorrido 25 bases en ese lapso lo que constituye un récord absoluto para la gran carpa. Nadie en sus primeras 5 apariciones en octubre logró tal cosecha. Leyó bien, nadie.

Con muchísimo por ver aún los elogios al muchacho llegan con la misma frecuencia de sus batazos. Sus compañeros de equipo no se guardan la admiración: “es nuestro mejor hombre” decía su compañero Kevin Kiermaier al tiempo que se unía a Tyler Glasnow en afirmar que “es el mejor pelotero del mundo en este momento”.

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