September 25, 2020

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¿Puede un extranjero ser Novato del Año en la NPB?

Por Claudio Rodríguez Otero

El pasado martes, la NPB anunció que los cubanos Ariel Martínez y Yariel Rodríguez serán elegibles al premio al Novato del Año 2020 de la Liga Central, luego de recibir y aprobar una solicitud al respecto de los Dragones de Chunichi.

Casi de inmediato, uno de nuestros seguidores en Twitter nos preguntó que si era posible para un extranjero ser Novato del Año en la NPB y la respuesta a esa interrogante es muy sencilla: sí, siempre y cuando cumpla con los requisitos respectivos.

Cualquier pelotero que vea acción en el circuito nipón, sea nacional o extranjero, es técnicamente elegible para recibir ese honor. El gran problema es que cumplir con los requerimientos para competir por el mismo es bastante difícil, especialmente para los jugadores importados.

Según las reglas de la liga, los candidatos al Novato del Año no pueden tener experiencia previa en ningún otro circuito profesional del mundo, incluyendo a las Grandes Ligas y sus divisiones menores y el resto de las ligas del Caribe, ya sean veraniegas o invernales.

Ese punto, por sí solo, ya hace casi imposible que un jugador extranjero llegue siquiera a convertirse en candidato al galardón, ya que casi todos poseen experiencia previa en alguna liga profesional del planeta al momento de firmar su contrato para jugar en Japón.

Adicionalmente, no pueden haber pasado más de 5 años entre el momento en el que el aspirante fue promovido al roster de 70 de su club y el momento en el que se convirtió en candidato al galardón.

Este requisito afecta indirectamente a los peloteros foráneos ya que, en espíritu, sugiere que el reconocimiento está reservado para un jugador joven que no tiene más de 5 campañas de formación desde que firmó con su club.

En años recientes, los conjuntos de la NPB han empezado a apostar con más frecuencia por extranjeros jóvenes a los que se esfuerzan en formar en sus categorías menores, pero todavía hoy la mayoría de los importados que llegan al circuito son mayores de 26 o 27 años y además poseen experiencia previa en otras ligas profesionales, por lo que son inelegibles al premio.

Finalmente, si el aspirante es lanzador, no puede haber completado más de 30 entradas lanzadas en los años previos a su candidatura, y si es bateador, no puede haber tomado más de 60 turnos al bate.

Este es el único requisito que es similar al premio al Novato del Año de las Grandes Ligas, en el que los bateadores no pueden haber tomado más de 130 turnos en años anteriores y los lanzadores no pueden haber trabajado por más de 50 entradas.

Nuestro amigo y colega del diario Japan Times Wayne Graczyk, quien lamentablemente falleció en 2017, solía estar en desacuerdo con las reglas de elegibilidad al premio en la MLB ya que, en su opinión, el mismo debería estar reservado para aquellos que por primera vez están jugando béisbol profesional.

Él solía mencionar siempre el ejemplo de Ichiro Suzuki, quien fue nombrado Novato del Año en la Liga Americana en 2001 después de haber disputado 9 temporadas en la NPB y haber ganado 7 títulos de bateo consecutivos antes de llegar a los Estados Unidos.

De hecho, el propio Suzuki nunca se alzó con ese galardón en Japón porque al momento de ganarse la titularidad con la Ola Azul de Orix (hoy Búfalos de Orix) en 1994 ya había acumulado más de 60 turnos al bate en sus 2 campañas anteriores.

Las reglas de elegibilidad japonesas, por lo tanto, sí reducen la lista de candidatos a sólo aquellos que de verdad están dando sus primeros pasos en el béisbol profesional y eso, desafortunadamente, disminuye mucho las posibilidades de éxito de los peloteros foráneos.

No obstante, siempre podrán hacerse excepciones y esa es la razón por la que tanto Martínez como Rodríguez están recibiendo el visto bueno para competir por esa distinción este año.

Ambos ya tienen varias temporadas de experiencia en la Serie Nacional cubana, pero como llegaron a Japón a través del programa de desarrollo de jugadores de Chunichi y fueron promovidos del mismo al equipo mayor, eso técnicamente los convierte en aspirantes al galardón.

No se trata de la primera vez que esto ocurre, por cierto. Varios jugadores extranjeros, incluyendo algunos latinos, ya habían sido aprobados para competir por la distinción en el pasado, si bien ninguno de ellos terminó quedándose con los honores.

El venezolano Levi Romero fue objeto de una de esas excepciones en la temporada 2011, cuando los Gigantes de Yomiuri le solicitaron a la NPB que le permitiera ser candidato luego de asumir el liderato de salvados de la Liga Central a mediados de mayo.

El espigado derecho ya había debutado con el club en 2010, pero como sólo lanzó 7 entradas y 2 tercios en esa ocasión, cumplía con los requisitos necesarios para ser candidato en 2011.

La liga aprobó la solicitud de Yomiuri, pero lamentablemente éste se lesionó poco después y eso le costó el puesto de cerrador y también su protagonismo durante el resto de la campaña, por lo que al final no tuvo chance de quedarse con el galardón.

El cubano Yulieski Gourriel también se vio beneficiado por esa excepción en 2014, luego de debutar con DeNA y completar una destacada actuación. Sin embargo, eso no le ganó el favor de los cronistas locales, quienes apenas le otorgaron un voto.

El cubano Héctor Mendoza y el dominicano Wirfin Obispo fueron otros dos latinos que también recibieron el visto bueno de la liga para competir por el premio, si bien ninguno de ellos estuvo siquiera cerca de capturarlo.

Es importante destacar aquí que dichas excepciones no son exclusivas para los jugadores extranjeros. Incluso los japoneses se han visto beneficiados por las mismas en el pasado.

El caso más evidente fue el de Makoto “Mac” Suzuki, quien debutó primero en las Grandes Ligas en 1996 y hasta ganó 16 partidos a ese nivel antes de llegar a la NPB y firmar con Orix en 2003 a través del draft de la liga. Como su ingreso al circuito fue a través del draft, el club solicitó la excepción y la liga la aprobó.

Otros ejemplos que hay que mencionar también son los de aquellos jugadores extranjeros que firmaron con un equipo japonés sin tener experiencia previa en otro circuito, hecho que los convierte automáticamente en candidatos al premio.

Alex Ramírez Jr., hijastro del actual manager de las Estrellas de DeNA, fue uno de ellos, cuando firmó con las Golondrinas de Yakult en 2005, si bien nunca vio acción en la máxima categoría de la liga y, por lo tanto, nunca compitió oficialmente por el premio.

Un ejemplo actual es el de Carter Stewart Jr., la octava selección del draft de la MLB en 2018, quien rechazó la modesta oferta que le hicieron los Bravos de Atlanta y decidió firmar en 2019 un contrato de 6 años con los Halcones de SoftBank.

Como nunca ha jugado en las ligas menores de la MLB, al momento en que debute en la máxima categoría de la NPB lo hará en las mismas condiciones que cualquier otro novato japonés del circuito y, por lo tanto, será elegible al galardón.

Martínez y Rodríguez han hecho un buen trabajo hasta ahora, por lo que sin duda tienen chance de al menos competir por el premio esta temporada. Lo único que necesitan es consistencia y mantenerse con el equipo grande hasta el final.

El primero ya hizo historia al convertirse en el primer extranjero en ver acción como receptor en la liga en 20 años y además lo ha hecho de manera exitosa, por lo que eso le ganará puntos adicionales al momento de la votación.

El segundo ha tenido un debut incluso más impactante, con un par de aperturas de calidad y una victoria en sus primeros 2 viajes al montículo. De mantener ese ritmo hasta el final, sin duda alguna será un fuerte candidato a convertirse en el primer jugador importado en ser nombrado Novato del Año en la NPB.

(Tomado de Béisboljaponés.com)

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