October 30, 2020

Pelota Cubana

El mejor sitio de béisbol cubano

TONY OLIVA, CRÓNICA DE LO INASIBLE

Por José Alberto Medina Molero

En la antigua Roma se creía que los dioses confabulaban, a favor o en contra, de los humanos. En ocasiones le favorecían con atributos y buena suerte, en otras, se empeñaban en sembrar infaustas situaciones en el camino del hombre hasta causarle pena , desdicha..Había una diosa que encarnaba esto: Fortuna. Algo como esto se prodigó ,en dos tiempos, con el pelotero cubanoTony Oliva.

Nacido Tony Oliva, un 20 de Julio de 1938 en Pinar del Río , Cuba , fue bendecido ,desde siempre ,con condiciones innatas para batear y fildear. Debutó en grandes ligas un 9 de Septiembre de 1962 de la mano de los Mellizos de Minnesota., ese día se fue de 1-0, pero el 14 de ese noveno mes, en su segunda aparición en un juego regular, soltó dos incogibles, su marca de fábrica en las mayores.. En 1964, en su primera campaña completa, ganó el título de bateo de la Americana con un sólido 323, encabezando la liga en imparables (217) y en tubeyes (43), para remate, fue el jugador del nuevo circuito con más anotadas (109). Naturalmente esto se hizo notar y le valió el prestigioso premio de Novato del Año.

Comenzaba Tony Oliva una seguidilla de buenas campañas ,obteniendo, además en 1971 el liderato de %SLG , producto de 22 Jrs, 30 dobles y 3 triples. Sin embargo la mala fortuna aguardaba en ese año.

Es de hacer notar que Oliva , en 1968, se convirtió en el 7° latino en alcanzar los 100 Jonrones de por vida, hecho que resalta el tamaño de su impronta en el mejor béisbol del mundo, vista desde la óptica de nuestro subcontinente.

No todo era la brillantez ofensiva en Oliva: para la temporada de 1965, el de Pinar del Río había ganado el guante de oro como jardinero.

El jugador, que había asistido a 8 juegos de Estrellas y que , igualmente, había finalizado en segundo lugar en la votación del MVP en 1965 , tuvo, al final de temporada de 1971, una cita con la fatalidad: una considerable e inesperada lesión en su rodilla derecha. Después de este percance volvió a jugar otras cinco temporadas, pero era solo una pálida imagen del jugador que fue. Jamás volvió a exhibir sus números de la época de esplendor de esa brillante trayectoria que forjó desde un inicio.. En esos aciago años solo pudo participar en 482 encuentros, conectando en total uno 455 imparables. Se fue eclipsando de manera brusca y terminante.

Al revisar los números globales de su carrera de 15 zafras en la MLB, se encuentra uno con 1917 inatrapables, de los cuales 329 fueron tubeyes, 48 triples y la respetable cifra de 220 cuadrangulares . Oliva llegó a anotar 870 carreras y fletar 947.

Su último partido fue el 29 de Septiembre de 1976, contra los Rangers de Texas. Oliva salió como emergente por Steve Braum, y frente al zurdo de los Rangers, Steve Barr. Un ponche cantado, para subrayarlo todo, resultó ser el epílogo de la carrera en las mayores de este pelotero llamado para cosas grandes, como por ejemplo una lustrosa placa en Cooperstown.

En dos tiempos la fortuna tocó a Oliva, dándole innegables talentos para jugar al béisbol, y luego con la lesión que, intespectivamente , liquidó de plano esa fulgurante carrera en las grandes ligas.

En el recuerdo de aquellos que los vimos jugar quedará siempre, grabado, el hecho de que fue Rey del bateo en tres temporadas, y en otras cuatro líder en dobletes conectados, algo que muy pocos peloteros en la historia del juego pueden exhibir como logros ofensivos.

Fue Tony Oliva un gran pelotero. Ojalá , en algún momento, el Comité Especial de la MLB premie su carrera exaltándolo al templo de los Inmortales.

Ojalá.

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