July 10, 2020

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A 106 años del debut de la primera gran estrella latina en MLB


📸 Web Screenshot

Por: Javier Gonzalez

BOSTON, MA- En la actualidad es común ver cualquier cantidad de estelares latinos en Grandes Ligas. Tipos como Albert Pujols, Miguel Cabrera, Aroldis Chapman o Francisco Lindor engalanan la industria, pero ¿te has puesto a pensar cuál fue la primera gran estrella latinoamericana en MLB?

Nació en la capital de todos los cubanos bajo el nombre de Adolfo Domingo De Guzmán Luque y precisamente un día como hoy (20 de mayo), pero de 1914, debutaba en la Gran Carpa. “Dolf”, como se le conocía en el argot beisbolero estadounidense, se estrenó al máximo nivel vistiendo la franela de los Bravos de Boston (hoy mudados a Atlanta), aunque realmente estos le darían escasas posibilidades de establecerse.

En 1918, y después de dos temporadas apartado de Grandes Ligas, los Bravos lo transfieren a Cincinnati, una franquicia donde pasaría los próximos 12 años, alcanzando el estrellato de manera casi inmediata.

Con los Rojos, Luque se convirtió en el primer lanzador latino en arribar a las 50, 100 y 150 victorias. Ademas, en 1919 también tuvo el honor de erguirse como el primero de nuestra etnia en asistir y ganar una Serie Mundial, cuando los de Ohio enfrentaron y vencieron a los Medias Blancas de Chicago en ocho desafíos (5-3). Luque trabajó en dos encuentro y dejó efectividad inmaculada.

En 1923 Luque lideró las Grandes Ligas en victorias, con una cifra que hasta el día de hoy constituye récord entre jugadores nacidos en Latinoamérica (27). El habanero ese año además lideró la liga en promedio de ganados y perdidos: 771 (27-8), efectividad (1.93), blanqueadas (6), ERA+ (201), FIP (2.94), promedio más bajo de hits por cada nueve entradas (H/9: 7.8) y tasa de cuadrangulares admitidos por juego (HR/9: 0.1). Sino ganó el Cy Young ese torneo fue sencillamente porque el premio aún no existía.

Durante su paso por Cincinnati, y apartando la citada temporada de 1923, “Papá Montero” lideró a los lanzadores de Grandes Ligas una vez en ERA (1925), par de veces en blanqueadas (1921 y 1925) y H/9 (1920 y 1925), otra en WHIP (1925) y otra en ERA+ (1925).

Tras su salida de los Rojos al concluir 1929, Luque militó con Brooklyn y los Gigantes de New York, y aunque la edad ya no le permitía ser el mismo de antaño, en 1933 asistió nuevamente a una Serie Mundial, esta vez con los Gigantes. En ese Clásico de Otoño el cubano ganó el único partido que lanzó, convirtiéndose a los 42 años en el serpentinero con mayor edad en alcanzar una victoria en esas instancias (primer latino, por cierto).

Terminada la temporada de 1935, Luque pone punto final a su carrera, quedando a apenas 6 victorias para figurar como el primer lanzador latinoamericano con 200 victorias. Para ese entonces tenía récord de (194-179), con una efectividad vitalicia de 3.24 y 1130 ponches en un total de 3220.1 tercios de labor.

Individuos con peores registros estadísticos y contemporáneos con el cubano (Jesse Haines, por ejemplo) pertenecen al Salón de la Fama del béisbol, mientras él continúa excluido. Por suerte los Rojos de Cincinnati le dieron el valor que merecía y lo exaltaron al pabellón particular de la organización en 1967.

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