November 25, 2020

Pelota Cubana

El mejor sitio de béisbol cubano

Maels Rodríguez, fundador del ‘100 MPH Club’

Foto (Getty Images):Maels Rodríguez fue uno de los lanzadores más dominantes de su tiempo. Fundador del ‘100 MPH Club’ en Cuba, ahora transmite sus habilidades a una nueva generación.

HIALEAH, FL-Maels Rodríguez es sin duda una leyenda en la Serie Nacional Cubana. Nativo de Villa Clara, se convirtió en el primer lanzador en la historia de la Liga Cubana en alcanzar los tres dígitos
en la pistola de radar cuando logró la hazaña el 8 de diciembre de 1999 en un juego de la Serie Nacional.

Los entrenadores de su provincia natal consideraron que era muy pequeño para lanzar por lo que tuvo que trasladarse a Sancti Spiritus para realizar su sueño de jugar al béisbol. En los predios yayaberos comienza entonces la leyenda.

Maels no solo era dueño de una recta poderosa sino que además perfeccionó un control deslizante que alcanzó las 92 mph para acompañar a su
pelota dura. En la Serie Nacional XXXIX emergía como lider del torneo con 263 K en 178.1 entradas para marcar un hito dentro del béisbol cubano.

Durante seis temporadas en Cuba, compiló un récord de 65-45 y ponchando 1148 bateadores en 938
entrada. En ese lapso registró una efectividad de 2.29 demostrando un control absoluto sobre los bateadores que le promediaron para un anémico .177.

En los Juegos Olímpicos de 2000 como miembro de la Selección Nacional de Cuba ponchó a 22 bateadores en todo el torneo. El el juego por la medalla de oro mantuvo a los Estados Unidos sin anotar durante 4 entradas y dos tercios. Finalmente Cuba perdió ese juego frente a los norteamericanos pero la actuación de Maels fue memorable.

El excesivo uso de su brazo en Cuba le provocó varias lesiones. Ello le impidió firmar una vez que decidió salir de Cuba por lo que se lanzó en el camino de enseñar a partir de su experiencia. En la actualidad dirige una academia llamada “Club de 100 MPH” donde capacita a los niños en el arte del lanzamiento.

Durante la temporada baja trabajó con el lanzador de Grandes Ligas Yoan López, pasando su sabiduría al joven lanzallamas.

Tuve el placer de hablar con Maels Rodríguez en exclusiva y esto es lo que nos tenía que decir.

Foto(Getty Images)

Tienes la distinción de ser el primer cubano en eclipsar 100 mph en un juego de béisbol, ¿cómo te hace sentir eso?

Me enorgullece saber que fui el primero en Cuba en lograr la hazaña porque nunca
se espera que alcances los tres dígitos. Fue una bendición de Dios. Le agradezco mucho por permitirme el talento para poder alcanzar esa meta.

¿Cuándo fue la primera vez que arrojaste 100 mph?

La primera vez que marqué tres dígitos en el radar fue en Holguín, en la parte oriental del país. La pelota tiende a viajar mejor allí debido a la altitud. A pesar de eso desde que tenía 18 años toqué las 98 y 99 por lo que siempre fui consciente de la velocidad en mis lanzamientos.

Rompiste el récord de ponches de Santiago Mederos en la Serie Nacional XLI. Esa temporada hubo micho que celebrar para ti.

Fue una gran temporada para mí ese año y una gran experiencia. También fue la más importante de mi carrera. Gané la triple corona de pitcheo ese año en Cuba, algo difícil de lograr en cualquier liga. Agradezco al personal de capacitación del equipo en Sancti Spiritus por mantenerme saludable durante todo el año. Es una temporada inolvidable.

Lanzaste un juego perfecto contra Las Tunas, un juego que tu equipo ganó in extremis.

Ese fue un juego increíble, antes que nada, un juego perfecto es un esfuerzo de equipo. Tuve la suerte de poder lanzar el único juego perfecto en la historia de la Serie Nacional. Han pasado más de 15 años desde que salí de Cuba y nadie más pudo repetir esta hazaña.

Cuenta tu experiencia en el juego por la medalla de oro de 2000 en Sydney cuando subiste al montículo
contra el equipo de Estados Unidos.

Fue una experiencia inolvidable. Cualquier atleta que haya competido en una olimpiada tiene buenos recuerdos de su experiencia. Poder representar a tu país es algo que te da gran satisfacción.

Poder subir al montículo contra los estadounidenses en la medalla de oro me dio un gran orgullo. Una abundancia de jugadores talentosos han adornado el campo en Cuba y, sin embargo, no pudieron participar en un evento de esta magnitud.

Cuando colgaste los spikes, incluso con varias lesiones en su brazo, aún podías lanzar 92 mph. ¿Cuándo llegaste a darte cuenta de que era hora de terminar?

Estaba arrojando 91-92 mph pero fue forzado, nada se hizo con la fluidez que una vez lo hice. Mi cuerpo simplemente no era el mismo. Tuve dos o tres cirugías tratando de recuperar el nivel que una vez tuve en el montículo pero nunca llegó. Cuando me di cuenta de que nunca vendría decidí renunciar. Entonces estaba mejor preparado para transmitir mi conocimiento a los demás.

¿Qué haces actualmente?

Hoy trabajo con la próxima generación de lanzadores. Abrí una academia en 117 Avenue y 123 Tribunal en el suroeste de Miami. Allí, cualquiera que quiera aprender a lanzar es bienvenido. Estoy ansioso por mostrar a los jóvenes lanzadores todo lo que he aprendido a través de mis experiencias.

¿Sigues viendo la Serie Nacional?

Sí, veo dos o tres entradas de vez en cuando. Sigo principalmente los chicos que jugaron conmigo en Cuba
y deseo que les sigan saliendo bien las cosas en el deporte que aman.

¿Cuba siempre generará nuevos talentos?

El béisbol en Cuba nunca morirá. Me encanta ver jugadores no solo triunfar en Cuba sino en ligas extranjeras. Esto me enorgullece porque al final del día todos somos cubanos.

¿Tienes algún consejo para los jóvenes lanzadores de hoy?

Sí. Lo más importante para un joven lanzador es entrenar siempre duro y correctamente. También sea siempre consciente de la salud de su brazo, recuerde que el brazo no fue hecho para lanzar. Este no es un movimiento natural.

Uno tiene que ser consciente del estrés y el trabajo a que se expone el brazo. Hay un viejo refrán que dice: “Las balas desperdiciadas nunca vuelven”.

Necesitamos ser conscientes de nuestras capacidades y mantener el recuento de lanzamientos. También hay que tener en cuenta quien nos entrena. Necesitamos entrenarnos con personas que lo ven como una persona, no como una mercancía.

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