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Victor Mederos es nombrado MVP del All American.

Por Carlos Collazo , traducido por Yusseff Díaz
Ese día el Wrigley Field se llenó de fanáticos, entre ellos docenas de cazatalentos queriendo ver al joven Víctor Mederos, quien tomó el montículo dotado de serenidad.
Esa calma no la quebrantaron, siquiera, los amenazantes bateadores que esperaban su turno para enfrentarlo. La situación no era extraña, de alguna manera la experimentó antes.

Hace apenas un año, era uno de dos menores en el juego de Under Armour. Mederos admitió sentirse preso de la ansiedad y se notaba su nerviosismo. Esta vez, la segunda en línea en el evento, estaba decidido a demostrar su valía y tomó el control de la situación.
“Estaba en sintonía” -confesó el estudiante de Monseñor Pace en Miami-. “Al principio me sentí como el año pasado, estaba un poco nervioso. Hasta voló mi gorra y mis lanzamientos iban a cualquier lado. Entonces traté de quedarme calmado, sé quien soy e intentaré tirar strikes este año. Si los bateadores me bateaban, mis respetos para ellos” exclamó.

Así enfrentó a los tres bateadores en turno de su única entrada lanzada en el juego de 2019. Cada uno de ellos, víctima no sólo del espectacular lanzallamas que posee en su mano derecha, sino de un repertorio que cuenta además con 4 variantes. Uno tras otro abanicó la brisa.
Mientras dos quedaban frizados con su slider, un tercero movió el bate al aire sin éxito para encontrar el cambio de 85 mph, que serviría al joven prospecto para el MVP de un juego donde el equipo Nacional se imponía 4 carreras por 3 al Americano.

“Para empezar es tremendo muchacho” -valoraba Steve Bernhardt, CEO de Baseball Facttory-. “Tiene tremenda personalidad, siempre está sonriendo, se divierte mucho y eso traslada buenos resultados en el terreno”, agregaba.
“Salió hoy y fue muy dominante con un mezcla de cuatro lanzamientos. Cuando los muchachos regresan por segundo año al juego, hay un nivel de comodidad, regresan con más confianza, un poco más de liderazgo y eso lo trasladó al montículo”. Y concluía Bernhardt; “lució más y pensando con cada bateador: ‘te voy a ganar’, así lo hizo”.

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El diestro de 6″3 de estatura y peso de 220 libras, mezcla sus pitcheos muy bien y trabaja con una recta entre 92 y 94 mph, un cambio a mitad de los 80’s tal cual su excelente curva, variándola entre tres cuartos y de ’11 a 5′ con mucha profundidad. Su stoll se completa con un slider que cambia de plano muy bien. Todo ello le consigue intimidar a los bateadores y dominarlos a su antojo.
Claro está que su potencial se utiliza con inteligencia, mostrado en las dos variaciones de ese cambio y la evidente discriminación de una recta lanzada indistintamente a dos o cuatro costuras, dependiendo siempre del oponente.
“Estuve bien con el bate en el bachiller”, decía el chico y ampliaba. “A pesar de que no fui el mejor bateador, observo bien los pitcheos. Vi muchos lanzamientos repetitivos, siempre hay un ritmo. Como lanzador tú quieres romper el ritmo del bateador y desbalancearlo”.
También reconocía sus mejorías desde el box, “…siento que mi control ha mejorado de hace uno año. Hoy tengo mejor comando en mis pitcheos”. Sobre su temeridad en el montículo refería deberse a su personalidad: “lanzo curvas en una cuenta de 3-2 porque es el tipo de persona que soy, no tengo miedo. Si compites y bateas mi mejor lanzamiento, me quito el sombrero, porque siempre voy a venir con el mejor pitcheo que pueda.”

Serenidad, valentía, respeto por el contrario además de un gran talento, sumado a su competitividad y sus ganas de triunfar, quizá se tornen en una carrera de éxito en las grandes. Por ahora el joven no dejas dudas de ser un tremendo prospecto y tal vez, a la vuelta de algún tiempo, lo veamos convertirse en una agradable realidad.
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