September 20, 2020

Pelota Cubana

El mejor sitio de béisbol cubano

Rusney Castillo, un big leaguer en las Menores.

Por: Yordano Carmona
Rusney Castillo es un bateador que merece otra oportunidad en el mejor béisbol del mundo. Yo mismo presencié más de 50 partidos del outfilder cubano durante los tres últimos años y puedo dar fe de ello.
El avileño tiene ahora mismo 32 años de edad y ya vio pasar 5 de los 7 años firmados con Boston Red Sox por la nada desdeñable cantidad de $72.5 millones. Aferrarse a ese contrato lo mantiene enterrado en las menores y muy lejos del Fenway Park.
La última oportunidad del integrante de equipos Cuba en las Mayores data del 2016 pasando desde entonces temporadas enteras sin prosperar en Pawtucket aun cuando destacó en cada una de ellas como uno de los mejores bateadores en triple A.
Los números del antillano desde que llegó al nivel más avanzado de las menores imprensionan a propios y extraños.
En 87 partidos jugados en 2017 promedió 314 producto de 109 hits en 315 veces al bate. Esa temporada disparó 15 cuadrangulares y remolcó 43, mostrando un OPS de 857.
Al siguiente año (2018), vio acción en 117 partidos y su average mejoró incluso a 319 con cosecha de 151 indiscutibles en 474 oportunidades.
En este año el antillano ensució el uniforme en 85 encuentros, En los que acumula 90 imparables en 318 turnos, promediando un más que aceptable 283, sacando además 11 bolas del parque e impulsando 45 carreras.
Desde la última comparecencia de Rusney en las Mayores se nota un cambio drástico en su IQ beisbolístico. Ya no le vemos corriendo de más en las bases ni perdiendo algún que otro elevado. Todas las veces que le vi entrenar obtuve muy buenas referencias de sus entrenadores, sobre todo de su ética de trabajo y su disciplina. Además de su fortaleza mental puesto que se prepara como si fuera a jugar en Boston todos los días.
Incluso si revisamos los números dejados por él en los 99 choques de Grandes Ligas, notamos su buen desempeño teniendo en cuenta su average de 262 (317-83), sus 7 vuelacercas y hasta las 35 impulsadas. Para quienes gustan de la sabermetria, durante el breve intervalo jugado exhibe un excelente WAR de 1.6.
Su comienzo en la presente temporada resulta un poco lento debido a bajos guarismos alcanzados durante el mes de mayo donde promedió 225, no obstante, desde el comienzo de junio, el avileño batea para 311.
Castillo además de demostrar ser un bateador de Grandes ligas “masacrando” el picheo de Triple A, ostenta números a la defensa equiparables a su nivel con el madero.
Si volvemos a los tiempos de Boston veremos que el antillano dejó un porcentaje de fildeo de 975, un poco por debajo de la media para un jardinero de primer nivel, resultante de los 5 errores en 723 entradas, pero en los predios del reciente 2018, en 914 innings, no realizó pifias manteniendo un inmaculado promedio de fildeo en 1000.
Para poner en perspectiva, el último jardinero en Grandes Ligas que tubo una temporada sin errores fue Nick Markakis en 2014 y antes, Andre Eithier en el 2011.
Salvando las distancias entre Rusney y los jugadores antes mencionados, pueden observar cuán difícil resulta terminar una temporada completa sin cometer errores.
Sin embargo la rotación dentro de los jardines durante este año provocan hasta el momento tres equivocaciones del criollo que al término de la temporada pudiera salirse del contrato, aunque perdería el dinero que tiene asegurado por las próximas dos campañas. Esta resulta una decisión controvertida que sólo corresponde a él y su familia tomar.
Por otra parte el equipo lo puede cambiar y eso los llevaría a comerse una parte del contrato y el dinero incidiera en el presupuesto del año, algo que para la organización no está en la mesa.
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