Pelota Cubana

El mejor sitio de béisbol cubano

​Empresas estatales apadrinarán peloteros


Por Aurelio Pedroso 
No por uno ejercer esta profesión cuyo calificativo resulta tan controvertido y que, a fin de cuentas, se le cuelga un apellido definitorio según quien la ejerza, debe estar uno enterado de todo.

Falso. En no pocas ocasiones estamos en el pueblo y no vemos las casas por varias razones que hoy no vienen al caso porque la noticia ha sido completamente inesperada: empresas (estatales a no dudar) podrán “apadrinar” a nuestros peloteros. Y no sólo a ellos, sino también a toda su familia.
Por dos motivos me senté frente al tv este domingo. Uno, porque me gusta el béisbol. Dos, porque nunca olvidaré cuando un alto cargo del partido comunista allá por los 80s del siglo pasado me dijo “mucho ojo, que un out mal cantado en el estadio Latinoamericano puede poner patas arriba a esta ciudad”. La pelota, el béisbol, entre otras cosas, es un termómetro del temperamento popular.
La buena nueva es como sigue. En un intermedio entre innings durante el partido entre Camagüey y Villa Clara, más que noticia, sino más bien titular, el comentarista dijo que no sólo en la provincia Granma, sino en otras también, había comenzado tal proceso de “apadrinamiento de empresas a atletas y sus familiares”.
Hasta ahí. Acto seguido enalteció las virtudes de quien iba a su turno al bate desde que se bajó de la cuna y enguantó su mano derecha.
Juro que me desayuné con la novedad que debe formar parte de un proceso encaminado a enaltecer y estimular a nuestros deportistas que si son peloteros pues mucho mejor. Y no con un diplomita hecho a la carrera ni un certificado con fondo de Palma Real que aquí el que más y el que menos los tiene  por montones. Ya el año pasado, durante un juego se informó de la entrega de casas a varios jugadores, decisión aplaudida hasta por los árbitros del choque.
Debo confesar que no sigo con pasión o profesión los avatares y éxitos de nuestro deporte nacional, pero tengo entendido que ya una vez se puso en marcha un sistema de estimulación monetaria según el rendimiento del atleta que si bateaba, por ejemplo, un jonrón pues obtenía no sé cuántos pesos y así decisiones por el estilo. Parece que aquello se fue del parque, nunca mejor dicho.
La pregunta ahora sería qué alcance tendrá tal apadrinamiento –¿podría llegar a nivel de un equipo?- y si, por ejemplo, una empresa extranjera radicada en la isla y con cubanos trabajando en ella a diestra y siniestra pudieran poner bajo su sombrilla a Periquito Pérez, un principiante con una fuerza descomunal al bate o robador de bases como un felino.
Mil y una preguntas nos podemos hacer ante esta nueva modalidad que sin duda alguna forma parte de un grupo tal vez de medidas hasta ahora desconocidas, encaminadas a evitar o atenuar el éxodo de nuestros peloteros.
Le paso la esférica a nuestro especialista deportivo. Zapatero a tus zapatos, como alguien dijo no precisamente en un estadio y engulléndose un pan con lechón. Pero mientras reposo mi pan con lechón, lanzo en directo al bate de nuestros lectores el pensamiento de que esta decisión puede ser un jonrón con las bases llenas.

A %d blogueros les gusta esto: