NUEVA YORK — Nick Castellanos se encoge de hombros cuando trata de explicar el gran rendimiento ofensivo que trajo con sí mismo a Yankee Stadium.

Con dos temporadas completas de experiencia en la gran carpa, el chico de ascendencia cubana comprende los entresijos de un deporte que le bendijo con la oportunidad de convertirse en la selección 44ta de los Tigres de Detroit en la primera ronda del sorteo de novatos en 2010.

Tras componer un promedio de .259 con 11 jonrones y 66 carreras impulsadas en su campaña novata de 2014 y continuándola con un average de bateo de .255, 15 cuadrangulares y 73 carreras remolcadas la temporada pasada, el muchacho de 24 años se encuentra en sus mejores momentos de esta joven carrera, iniciando la jornada del viernes bateando .316 –el octavo mejor promedio de Liga Americana– 11 vuelacercas y 35 carreras impulsadas en 57 juegos.

Para Castellanos, la fórmula de esta escalada ofensiva ha sido tan simple como su desempeño con el guante en la esquina caliente.

»Es una locura. Todo el mundo me pregunta», afirmaba el toletero entre sonrisas durante una entrevista con ESPN Digital mientras pacientemente esperaba por el inicio de la práctica de bateo de cara al inicio de una serie de tres partidos contra los Yankees de Nueva York en el Bronx.

»Creo que sólo es porque me estoy sintiendo más cómodo. Es mi tercer año en las Grandes Ligas. Como que he visto a muchos de estos chicos antes», prosiguió Castellanos, que cuenta con el segundo mejor promedio de bateo entre todos los antesalistas de las mayores. »Estoy acostumbrado a la rutina de viajar todo el tiempo. Conozco las ciudades. Conozco los lanzadores. Sé las situaciones. Así que el juego empieza a ser más familiar».

Pese a la necesidad de su crecimiento con el bate, Castellanos se aprovechó de la temporada muerta para mejorar su técnica defensiva en la antesala, una posición que ha jugado a largo plazo durante los últimos tres años tras permanecer en el jardín izquierdo durante el torneo de 2013 con los Mud Hens de Toledo, el sucursal de Triple A en las ligas menores.

El joven, que jugó sus primeras dos temporadas profesionales como tercera base antes de pasar a los jardines durante la temporada 2012 en las ligas menores, utilizó su tiempo lejos de Detroit para entrenar en las tardes durante los meses de noviembre, diciembre y enero con el conjunto de su alma mater, la preparatoria Archbishop McCarthy, en Fort Lauderdale, Florida.

»Creo que cuanto más juegues al béisbol, puedes averiguar cómo vas a utilizar la temporada baja para hacerte mejor. Cuanto más juegues a este juego, más te das cuenta de cuáles son las áreas que hay que mejorar», indicó Castellanos.

»Así que durante esta temporada baja realmente traté de ser más atlético por lo general. Más flexible. Más durable. Más rápido. Estoy en mejores condiciones por lo que me siento mejor todos los días durante la temporada. La temporada baja es crucial no sólo físicamente, sino también mentalmente. Les da un descanso a tu mente».

Un fenómeno en el campocorto durante la mayoría de una carrera de 24 temporadas, el ahora coach de primera base, el venezolano Omar Vizquel, enfatizó lo primordial que ha sido lo acostumbrado que hoy se siente Castellanos como un tercera base, lo que entonces le ha permitido a jugar con una bandeja de entrada limpia.

»Nosotros siempre creíamos que Nick Castellanos siempre iba ser muy bueno con el madero. Se tardó un par de años para por fin explotar pero siempre ha tenido una buenas habilidades con el bate», explicó Vizquel, ganador de 11 Guantes de Oro, a ESPN Digital.

»Siempre se consideró que iba ser un pelotero que iba empujar más de 80 carreras. El único problema fue su cambio de posición, que venía de los jardines al cuadro. Siempre le fue difícil. A lo mejor eso lo afectó un poquito. Pero ahora que cree más en su persona como infielder, estamos muy orgullosos de la manera que ha respondido con el guante. Se ha movido con mayor fluidez alrededor de la tercera base. Creo que eso lo ha ayudado afianzarse y desarrollarse»