September 20, 2020

Pelota Cubana

El mejor sitio de béisbol cubano

Gigante como persona y pelotero

 

Por Osvaldo Rojas Garay

He tenido la oportunidad de conocer a la mayoría de los más extraordinarios peloteros que han transitado por nuestras series nacionales. Admiré a mucho de ellos: Omar Linares, Luis Giraldo Casanova, Pedro José Rodríguez, Armando Capiró, Fernando Sánchez, Lourdes Gourriel, Víctor Mesa, Antonio Pacheco, José Antonio Huelga, pero quizás mi predilección por los inicialistas, me llevó a distinguir entre todos a Antonio Nicolás Muñoz Hernández, este excepcional beisbolista, que este 17 de enero cumple 67 años de vida.

Desde pequeño siempre quise parecerme a él como pelotero. Allá en Báez, mi poblado natal, perteneciente al municipio de Placetas, cada vez que organizábamos un «piten» buscaba la manera de que me ubicaran en primera base y me autodenominaba Antonio Muñoz.

antonio muñoz, pelotero de villa clara

Antonio Nicolás Muñoz Hernández, el bateador más temido del béisbol criollo, capaz de sumar 71 lideratos en nuestros certámenes beisboleros, cumple 67 años de vida este 17 de enero. (Foto: Internet)

Crecí y no llegué a ser pelotero; sin embargo, me dediqué a guardar cuanto dato sobre jugadores de béisbol llegaban a mis manos, en particular de mi ídolo.

Abracé el periodismo y así tuve la oportunidad de conocerlo bien, sobre todo después de haber viajado desde mi localidad hasta Cienfuegos para entrevistarlo en aquellos días amargos en que lo excluyeron de la preselección nacional con vista a los Juegos Panamericanos de Indianápolis, 1987.

A partir de entonces he tenido la posibilidad de haber estado cerca de él en la mayoría de sus momentos importantes y hasta tuve el privilegio de invitarlo a Báez, dos días después de participar en su último juego en series nacionales, el 7 de febrero de 1991.

Tuve el honor también de estar en sus despedidas en Cienfuegos, Villa Clara, la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, Suazo, Rebacadero y en la mismísima finca Algaba, donde dio sus primeros pasos.

Volví a Algaba en enero de 2005 con el fotógrafo Modesto Gutiérrez y junto al único varón de los cinco hijos de Víctor Muñoz y Petrona Hernández recorrimos varios sitios de la geografía trinitaria pensando en escribir el libro El Gigante del Escambray, que felizmente salió a la luz en el 2015.

Mientras conversábamos me asombraba cada vez más de cómo este hombre sin haber transitado por la pirámide de alto rendimiento, formándose prácticamente dentro de las mismas series nacionales llegó a convertirse en el bateador más temido del béisbol criollo, capaz de sumar 71 lideratos en nuestros certámenes beisboleros.

Veinticinco años después de su retiro aún se mantiene de puntero absoluto en bases por bolas recibidas y boletos intencionales –lo cual muestra cuán respetado era por los serpentineros rivales-, segundo en carreras impulsadas, tercero en comparecencias al bate, cuarto en bases recorridas y cuadrangulares y sexto en anotadas.

Lea: Antonio Muñoz: «Mi vida ha sido un éxito»

Pocos jugadores han creado un estilo propio de pararse a batear en home. Muñoz sentó cátedra en esto por su forma de tirarle a la pelota, su manera de aprobar con la cabeza si el lanzamiento era bola o strike. Se subía un poquito la manga de la camisa, sacaba un pañuelo y se lo pasaba por la cara.

Más de un cuarto de siglo vinculado al Gigante me han permitido constatar a un hombre fuera de serie en el béisbol y como ser humano. No por gusto, Juana Marín, una señora del Condado le dijo: «Cuando te retires se acabó la pelota para mí, porque tú eres el único pelotero que yo deseaba verlo batear y jugar».

Gracias a su extraordinaria calidad recorrió el mundo, pero nunca ha dejado ser el guajiro humilde del Escambray, el mismo que venía a Algaba y se ponía a jugar con los muchachos, el que vi un día en Suazo dedicarle una parte de su tiempo a un niño con discapacidad mental, el que lloró de emoción en Báez cuando le pusieron una reconstrucción de su jonrón en Japón, en 1980, el que lloró también cuando ingresado en el hospital de Cienfuegos, los hermanos Pedro y Roberto Novo le cantaron Guajira al Guajiro, el 3 de diciembre de 2012.

Antonio Muñoz sigue prendido en el corazón de los cubanos lo demuestran los gestos de solidaridad que recibió durante el mes y seis días que estuvo hospitalizado en la Perla del Sur, en noviembre-diciembre de 2012. Tan pronto se supo la noticia toda Cuba estuvo pendiente de su salud. Hasta una fuente bien cercana al presidente de la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol, Ricardo Fraccari, llamó preocupándose por el Gigante del Escambray.

Varios periódicos del mundo se hicieron eco de la salud del más grande bateador zurdo que ha desfilado por las series nacionales. Jugadores de las diferentes provincias visitaron a Muñoz. Otros llamaron telefónicamente para brindarle su apoyo al otrora estelar primera base.

Cuando se habla de Antonio Nicolás Muñoz Hernández, pinareños, capitalinos, cienfuegueros, espirituanos, villaclareños y orientales se quitan el sombrero antes este gigantón como persona y pelotero, el que con su retiro del béisbol activo en 1991, puso fin a la era romántica de nuestro principal pasatiempo nacional.

Se regaló dos jonrones

En su extensa carrera de veinticuatro series nacionales, el ídolo de Condado, disparó 370 cuadrangulares. Lo curioso es que su último jonrón lo largó el día en que cumplió 42 años: el 17 de enero de 1991. Muñoz logró la especial conexión contra un envío de Jorge Martínez, en el estadio Mario Martínez Arará, de Colón. Antes, en ese mismo parque beisbolero matancero, el recio toletero se había regalado otro vuelacercas el día de su cumpleaños veintisiete, es decir, el 17 de enero de 1976, frente a un lanzamiento de Luis Ortega, del equipo Citricultores, en el tercer inning, sin hombres en bases.

El más grande bateador en series selectivas

Hasta el momento de su retiro Antonio Muñoz era considerado el bateador más grande que había transitado por nuestras series nacionales. Después, hombres como el pinareño Omar Linares y el santiaguero Orestes Kindelán, por solo citar dos ejemplos, engrandecieron sus números y ya cuando ha transcurrido más de medio siglo de pelota revolucionaria las opiniones están divididas.

antonio muñoz, pelotero de villa clara, con aficionadosAntonio Muñoz abrió caminos jamás transitados hasta su llegada en series nacionales: inauguró los clubes de 1000 anotadas y 1000 bases por bolas recibidas. (Foto: Internet)

Sin embargo, hay un reinado que el Gigante del Escambray no ha perdido: su condición de mejor bateador en los torneos selectivos que entre 1975 y 1995 (las tres últimas con el nombre de súper selectivas) se efectuaron en nuestro país y que constituyen el techo más alto que a domicilio ha alcanzado el béisbol en la Mayor de Las Antillas después de 1962. Sin olvidar la llamada Serie de los Diez Millones que se organizó en 1970, la cual constituyó un preámbulo de lo que después serian las porfías selectivas.

En los dieciséis clásicos elite en que tomó parte Muñoz conectó 196 cuadrangulares e impulsó 685 carreras, cifras inalcanzables para los demás jugadores que intervinieron en estos certámenes.

Estuvo a punto de llevarse en dos ocasiones la triple corona de no haber sido aventajado en average por el vueltabajero Luis Giraldo Casanova, en 1981, y el guantanamero Gerardo Simón Limonta, en 1983.

En total acaparó 45 lideratos en estas lides y fue el que en más oportunidades encabezó los departamentos de anotadas (4), cuadrangulares (6), bases por bolas (6), boletos intencionales (4) e impulsadas (4), empatado con Pedro José Cheíto Rodríguez.

El liderato en transferencias habla bien claro del respeto que le tenían los lanzadores contrarios, pues durante varias contiendas tuvo a Cheíto Rodríguez y a Héctor Olivera detrás.

Como si fuera poco Muñoz también terminó cinco veces al frente en los departamentos de extrabases, bases recorridas y promedio de slugging y en dos oportunidades encabezó a los máximos productores de hits, dobles y fly de sacrificio, en este último caso igualado con cuatro jugadores en 1979 y Cheíto Rodríguez, en 1983.

Un abre caminos

Bate en mano, Antonio Muñoz abrió caminos jamás transitados hasta su llegada en series nacionales. Fue el primero en compilar el millar de impulsadas e igualmente inauguró los clubes de 1000 anotadas y 1000 bases por bolas recibidas.

Arribó primero que todos a las 2000 bases recorridas, los 300 biangulares y a las dos y tres centenas de batazos de vuelta completa.

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