May 26, 2020

Pelota Cubana

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Oliva, figura de lujo en Minnesota desde siempre

Foto: MLB.COM

Por Por Do-Hyoung Park

Uno de los jugadores, coaches y embajadores más queridos en la historia del club, el cubano Antonio “Tony” Oliva es el único miembro de la organización que ha estado en el dugout las tres veces que el equipo ha ganado el banderín de la Liga Americana: En 1965 como el jardinero derecho, en 1987 como coach de bateo y en 1991 como coach de la banca. Esa trayectoria comenzó con la increíble temporada de novato que tuvo Oliva en 1964, cuando se apoderó del jardín derecho de Minnesota y bateó .323/.359/.557 con 32 jonrones, 42 dobles y 12 bases robadas para convertirse en el primer novato en la historia de las Grandes Ligas en ganar un título de bateo, algo que luego lograría Ichiro Suzuki en el 2001.

Esa actuación en 1964 fue la primera en un lapso de ocho campañas en las que Oliva deslumbró con sus cinco herramientas, ganando un Guante de Oro en el bosque derecho junto a sus cinco años de 20 cuadrangulares o más, siete temporadas de 30 dobles o más y un par de segundos lugares en la votación para el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

Oliva no sólo ganó dos de sus tres títulos de bateo en sus primeros dos años completos en la Gran Carpa, sino que también encabezó la Liga Americana en hits en sus primeros tres, siendo así una pieza clave en el equipo que se coronó campeón del Joven Circuito en 1965. En total, Oliva fue ocho veces al Juego de Estrellas en el tope de su carrera, antes de que una lesión en la rodilla derecha sufrida en 1971 marcara el inicio de un declive prematuro en la producción de este histórico jugador de la franquicia.

La llegada de la regla del bateador designado en 1973 ayudó a prolongar la carrera de 15 años de Oliva en las Mayores, pero los severos problemas en la rodilla evitaron que jugara en el terreno y cortaron su habilidad en el plato y en las bases. Oliva se retiró después de la campaña de 1976 con 1,917 hits, 220 cuadrangulares – cuarto en la historia de los Mellizos—y un promedio de bateo de .304, el mejor de la historia entre los jugadores nacidos en Cuba. Desde entonces, su número fue retirado. Oliva fue exaltado al Salón de la Fama de los Mellizos y sigue siendo una persona activa dentro de la organización y un favorito de la afición.

(Tomado de MLB.COM)

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