April 5, 2020

Pelota Cubana

El mejor sitio de béisbol cubano

¿Mercado de fichajes en la Serie Nacional? (+Post)

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Por Félix Anazco Ramos

CAMAGÜEY.-El llamado tiempo muerto de la pelota cubana ha traído más acción que de costumbre y no precisamente dentro del terreno. Resulta que un fenómeno que ya había echado a andar hace algunos años y que encontró su mejor catalizador en los equipos que dirigió el estelar Víctor Mesa, el “mercado de fichajes”, se ha robado los titulares de prensa y la atención del público. Los traslados de peloteros de una provincia a otra, que durante décadas ocurrían esporádicamente y casi siempre por motivos familiares, se han convertido en trámites de oferta y demanda que amenazan con romper el status quo del principal espectáculo deportivo cubano.

Ahora Camagüey —una de las pocas plazas que se mantenía al margen de los traspasos— ha estado en el centro de la polémica con los casos de Yorbis Borroto, Dariel Góngora y Yordanis Samón. Esa tríada de ejemplos sirve para ilustrar la variedad dentro del supuesto período de fichajes.

El torpedero avileño dijo a finales de la pasada Serie que pretendía mudarse a esta ciudad para apoyar los estudios artísticos de su hija en nuestras prestigiosas instituciones, decisión reforzada por el buen clima que encontró en la casa de los Toros y el apoyo que recibió de las autoridades; sin embargo, la Dirección de Deportes en Ciego de Ávila no autorizó el cambio por el momento porque Borroto es una pieza fundamental en el engranaje de los Tigres, decisión acatada por el atleta después de varias jornadas de conversaciones.

La “novela” de Góngora llegó a su inesperado fin hace unas semanas, cuando con la liberación de Camagüey en la mano, el zurdo dejó plantados a los Leñadores de Las Tunas, con cuya preselección había entrenado, para recalar en Matanzas. Tras varias indisciplinas —la última de ellas su ausencia a la Serie Provincial—, “El Látigo” encontró acomodo con los Cocodrilos, conjunto al que había intentado llegar años atrás. Los campeones nacionales han apostado una vez más a la “importación” de talentos para mantenerse en la élite.

El culebrón de Samón podría finalizar con el granmense vestido de toro, su cuarto uniforme en la década. “El Bombardero” declaró a Adelante: “muchos malinterpretaron mi salida de Industriales, pero necesito estar tranquilo con mi familia, y en La Habana no tenía condiciones. Camagüey me está abriendo las puertas y creo que podría sentirme bien aquí”.

Los peloteros han visto la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida en otras tierras y buscan lo mejor para su economía familiar colgándose la chamarreta de otro territorio. Ello no sería extraño si estuviéramos hablando de una liga profesional, en la que clubes, agentes y atletas negocian términos que cumplan las expectativas de cada parte, pero la Serie Nacional de Béisbol no responde a tal estructura.

Sin embargo, preocupa a este redactor y a muchísimos aficionados que el particular se rija por la ley del mejor postor, algo que escapa a las dinámicas de nuestro deporte en la actualidad, pues aunque en el proceso de consulta sobre el pasatiempo nacional del pasado año surgieron propuestas de crear una competición semiprofesional con financiamiento de empresas cubanas y extranjeras, todavía no es esa la realidad. Partiendo de la comprensión y el apoyo al deportista que quiere una casa, un medio de transporte o cualquier otra mejoría, la presidencia del Inder y las estructuras gubernamentales a nivel nacional deben buscar una solución salomónica; los cambios en el sistema salarial y los contratos en el extranjero no han resuelto el problema.

La multiplicidad de tonos con que se dibuja este mercado criollo de fichajes hace más complejo el ordenamiento, porque hay que tratar de ser justos con cada atleta y marcar pautas legales que garanticen el presente y el futuro del béisbol. Si bien nuestros peloteros rubrican contratos en sus respectivas direcciones provinciales de deportes, en su mayoría por temporadas, hasta el momento el cuerpo legal de mayor peso en el vínculo es el Decreto No. 140 de 1988. Este firmado por el Comandante en Jefe y Conrado Martínez, entonces presidente del Inder, establece las normas Sobre el Régimen de Participación Deportiva, pero entre sus disposiciones especiales dicta: “El béisbol, por ser el deporte nacional, y dadas sus características, se regirá por normas especiales, elaboradas sobre la base de los principios generales de este Decreto”, algo que, al parecer, no se hizo con rigor.

Al respecto, el comisionado nacional de béisbol, Ernesto Reynoso, dijo este jueves en el programa televisivo Mesa Redonda, que han “confeccionado un documento para ordenar los traslados de peloteros entre provincias y será puesto a disposición de la presidencia del Inder”. En su intervención, el directivo ponderó los préstamos de jugadores de un conjunto a otro cuando estos no pueden desarrollarse en su lugar de origen, estrategia justa que siempre se ha manejado sin mucha polémica.

Cada territorio aspira a mantener en sus equipos los atletas que ha formado, pero en ocasiones ellos no encuentran el respaldo económico para solucionar sus exigencias básicas. Este fenómeno sobrepasa la gestión del Inder y necesita de otros concursos.

(Tomado de Adelante)

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